En las situaciones críticas los diferentes detonantes de dicha coyuntura suelen manifestarse por los propios protagonistas de esta. Y si no se reproduce públicamente basta con rascar un poco. Es el caso de uno de los motivos de tantos de presenciar más allá de un año natural un equipo encallado en la deriva: la ausencia de capitanes efectivos. Todo indicaba que, entre nuevas incorporaciones y futbolistas con años de experiencia en el club, se conformaría un núcleo de líderes hábiles para reflotar el barco en una travesía de tempestas o pegar cuatro gritos cuando fuese necesario. Sin destreza, conviven unos jugadores incapaces de alzar la cabeza y ser una autoridad para hacer de enlace entre míster y grupo.

Nada es un misterio ya en un equipo con todos sus fundamentos hundidos. Incluso desde el propio club no se comen la cabeza en resguardar el vacío de hombres que sacan pecho. El mismo técnico del Real Mallorca en su última entrevista a los medios, no puso el freno de mano para espetar que le falta un líder, un jugador capacitado en convencer al grupo. Un Sergi Barjuan lanzando un mensaje claro a algunos jugadores suyos.

Los Cabreros, Yustes y Culios debían ser los altavoces de un conjunto silenciado. Fernando Vázquez tuvo también esperanza en Domínguez , como Molango en Rodríguez y Culio, este último, en palabras del CEO, “un hombre de verdad”. Porque las intenciones de Maheta Molango no era traer solo el aspecto meramente futbolístico sino unas cabezas amuebladas cargadas de experiencia. Sin embargo, las cabezas de experiencia no han dado sus frutos. Jugando o sin jugar.

Maheta Molango habló en una conferencia organizada para el Cercele D’Economia de Mallorca. El consejero delegado habla, a partir del minuto 1:40, del aspecto más allá de lo puramente deportivo.

Después de la salida de Fernando Vázquez, llegaría Javier Olaizola y se encontró con el mismo páramo de liderazgo. Un técnico, el vasco, que considera capital poseer jugadores experimentados además de ser referentes para el vestuario. Un hecho importante lo constata. Primera temporada del Mallorca en Segunda tras el descenso con Gregorio Manzano. José Luis Oltra fue el elegido para devolver la institución a Primera, pero la podredumbre de conflicto en la parte noble de Son Moix decidió en la figura de Serra Ferrer y Utz Claassen quitar al técnico valenciano cuando tenía al equipo a un punto del playoff de ascenso -lo más cerca del ascenso que ha estado el Mallorca en estos casi cuatro años en Segunda-.

con la cuarta temporada consecutiva en segunda casi acabada, por el equipo han desfilado 101 jugadores y 9 entrenadores desde el descenso

Se fichó a Lluís Carreras y apostó por jugadores -el caso de Marco Asensio o Generelo- quitando protagonismo a pesos pesado en ese momento como fueron Nunes, Aouate y Martí. Pasaron las jornadas y el Mallorca se hundió bordeando el descenso. Entonces, se volvió a destituir al míster y se decidió colocar al entrenador del filial en ese momento, Javier Olaizola, para dirigir tres finales de infarto. Olaizola marcó un plan y le salió. Recuperó a Nunes, Aouate y a Martí del exilio para darles el protagonismo con el fin de liderar un conjunto totalmente desorientado. El guardameta israelí y el ahora técnico del Tenerife pasaron de no jugar absolutamente nada a disputar los tres últimos partidos. Nunes, en cambio, tras recaer de una lesión no pudo disputar el todo o nada en el Nuevo Arcángel. Pero eso no importaba, ya que el técnico donostiarra ya le había devuelto la importancia que se merecía en el vestuario. Se consiguió la salvación. Olaizola esta temporada buscó los Nunes y Aouates pero no encontró nada. El Mallorca se jugará la vida sin líderes. Así de negro.

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