Sí, porque aunque jugaban Atlético y Real Madrid el ganador fue el Barcelona. El reparto de puntos permite a los catalanes sumar más ventaja y ya son diez puntos. Por abajo el Málaga no se rinde y deja el farolillo rojo al Alavés.

Era el partido de la jornada en el nuevo Wanda Metropolitano y generó todo tipo de comentarios. Pero fue un partido malo de solemnidad. Apenas dos o tres ocasiones y poco más. Sí, mucha presión, intensidad, nervios, algunas jugadas conflictivas, lesiones (Ramos con fractura nasal) y polémica. De todo hubo, pero fútbol, la verdad, ninguno. Y lo que es peor para ambos: si antes de disputar el derbi se encontraban a ocho puntos de distancia del líder ahora ya son diez. Vamos, que por mucho que incendiemos las calculadoras será muy complicado alcanzar a un Barcelona que sigue sacando sus partidos a base de oficio, calidad en ocasiones y mucha pegada. El sábado el Madrid nos recordó que se ha vuelto un equipo terrenal. Algunos de sus jugadores están fuera de forma, como Benzema o el propio Cristiano, muy lento y fallón. Dice que no sufre si no marca, pero eso no se lo cree ni estando dormido. Se enfada si no le pasan -su cara es un poema- y si yerra un tiro, pero ante el Atlético demostró que ya no tiene velocidad y que le cuesta mucho más armar la pierna para disparar. Además, ha perdido efectividad. Desde luego se le comienzan a notar los años que tiene, 33, porque su rendimiento ha iniciado el declive (normal por otra parte porque la edad no perdona). Ahora mismo las distancias con Messi se han vuelto más grandes, a pesar de que el argentino tampoco parece muy boyante estos últimos choques. Siguiendo con el Madrid, Kroos y Modric necesitan un banquillo ya mientras el aire fresco (Asensio, Lucas Vázquez…) comienza a soplar con valentía. Es necesario refrigerar el equipo porque está tieso. Del Atlético poco voy a decir. Tuvo unos buenos minutos en la primera mitad pero se desfondó y apenas llegó a los aledaños de Casilla. Tiene que dar por bueno el punto obtenido porque no mereció más. Vamos, como su rival.

Como decía, mejor o peor los puntos siguen subiendo en el casillero del Barcelona y cada jornada que pasa los rivales en la lucha por el título se ven más lejos. Ganó con poco esfuerzo en Buarque al Leganés, pero perderá a Piqué antes de viajar a Mestalla tras ver la quinta tarjeta amarilla de la temporada. Precisamente el choque de la próxima jornada casi puede dejar finiquitada LaLiga si los de Valverde vuelven a casa con los puntos. Pero del partido de Leganés, poco más. Nuevo día rutinario en la oficina y tres puntos más al saco.

Sólo el Valencia es capaz, por ahora, de mantener el ritmo de los catalanes. Ganó a domicilio a un buen Espanyol (ya son ocho triunfos consecutivos), que mereció más sobre todo en la primera mitad. Pero los de Marcelino, que fue expulsado por cierto, aguantaron y dieron dos zarpazos en la reanudación que hicieron estéril el trabajo periquito. El próximo domingo nos dará más claves, cuando jueguen Valencia y Barcelona  en Mestalla. También el Sevilla sumó después de derrotar a un buen Celta que le complicó las cosas. Berizzo se enfrentó a su ex equipo y a punto estuvo de perder algún punto. Pero fue Nolito, otro ex, el que salvó la papeleta. Los andaluces siguen arriba pese a no jugar bien. Mandan los resultados.

En la pelea por entrar en Europa destacar los empates de la Real Sociedad en Girona y del Villarreal en Bilbao ante un Athletic que sigue teniendo muchos problemas y que no despega.

En cuanto al descenso, balsámico triunfo del Málaga en un partido loco ante un rival directo como el Deportivo que le permite seguir vivo y con esperanzas de mantener la categoría. No puede decir lo mismo el Alavés, goleado por el Getafe dejando una pésima impresión. De Biasi lo tiene muy negro. Y derrota muy dura para Las Palmas, que cayó ante un posible rival como el Levante, quie coge aire. Habrá que ver si Ayestarán continúa en el banquillo canario porque sus números, todo derrotas, son demoledores.

Esta noche Éibar y Betis completan la jornada. Se la juegan los de Mendilíbar, que ven cómo se acercan por detrás y cada día están más cerca del descenso. El Betis quiere hurgar en la herida y seguir cerca de Europa.

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