VILLARREAL B 1 1 RCD MALLORCA
Villarreal B: Cantero; Miguelón, Quintilla, Juan, Pau, Imanol; Chuca (Pedro, min.73), Morlanes , Dalmau (Rubén, min.77), Darío y Mario (Simon, min.87). RCD Mallorca: Reina; Joan Sastre, Salva Ruiz (Bonilla, min.80), José Ángel (Miguel Núñez, min.53), Xisco Campos; Salva Sevilla, Faurlín , Abdón Prats, Marc Pedraza, Fran Gámez (Lago Júnior, min.65) y Aridai.
 Estadio: El Mini
Asistencia: 1.560 espectadores

No fue descubrimiento alguno seguir presenciando al peor Mallorca de la temporada en Villarreal. Los de Vicente Moreno aterrizaron en Castellón con un reguero de dos derrotas consecutivas y el panorama enfrente del partido de los partidos. Un encuentro fundamental en la lucha por la primera posición, de forma que llevarse tres puntos del Mini hubiera dejado prácticamente sentenciada la competición. Pero no fue casual el desparramo de los bermellones. Ni las modificaciones en formación y piezas de Moreno cambió el rumbo de una naviera estancada bajo una borrasca del campeonato. Era la prueba maciza para resolver y salir de la tempesta, aunque el conjunto mallorquín esperó que se diluyera el rival sin éxito. Desde el principio, el filial del submarino amarillo conquistó el trono del dominio futbolístico, algo que el Mallorca suele adaptarse incluso en Son Moix. Sin embargo, la esterilidad de los de Moreno fue notoria y, sin pensarlo mucho, los locales sacaron el mazo. Los Chuca, Morlanes, Dalmau y Darío bofetearon el ritmo mallorquín y este último, en una de sus eléctricas combinaciones, disparó en el borde del área sin que Reina pudiera hacer nada con el beneplácito de Jose Ángel, que sustituía una vez más a Raíllo de la peor forma posible cambiado minutos después en la segunda mitad. Seguía el germen residual de las últimas jornadas.

Esta vez el rodaje de bronce insufla el detalle al Mallorca. Porque con las peores credenciales posibles como el no haber sacado ningún saque de esquina por los ocho del rival, salvó los muebles de forma olímpica con el único tiro a puerta en toda la primera parte. Cantero, guardameta del Villarreal B, empezó siendo el mejor anfitrión posible de los mallorquines. El portero realizaba la tradicional pérdida de tiempo con el balón en sus pies cuando, en un bloqueo de arquero, interpretó una Neurada entregando un pase comprometido a Imanol y este puso la guinda entregándole un balón parsimonioso y pesado que pudo cazar Salva Sevilla provocando penalti. Amarilla a Cantero entre la queja de los rojillos pidiendo la expulsión, sin embargo el triple castigo (penalti, tarjeta roja y sanción) se abolió antes del regalo diseñado en pena máxima. Aridai desvirgó el tiro a puerta del equipo y no perdonó. Este Mallorca no suele perdonar.

La conexión salió con un suficiente en la pausa entre bastidores en la dialéctica de brainstorming. Las primeras operaciones llegaron por parte del Mallorca. Había un esqueleto más suelto de manera que Aridai pudo picar un terreno plano tras una primera parte desértica. Igualmente, Abdón parecía seguir castigado en el peñón atacante lo más solitario, ya que Moreno dejó fuera a su compañero, Cedric, tras la inacción del hispano-nigeriano en un baúl de oportunidades por la ausencia de Álex López, la pareja de hecho real del artanenc.

La nota más positiva, sin duda, fue la vuelta del jugador franquicia del Mallorca que volvía a vestirse de corto tras noventa y dos días en el dique seco.

Asimismo pesó la repetitiva, una vez más, cadencia del Villareal B. Los envites locales incluso embotellaron minutos a un Mallorca débil, trastornado más en suprimir a tijeretazos el tiempo que sumar, levantar un poco la cabecita y poner la quinta al partido en busca de la desigualada. Este último sueño, más para Moreno que para los jugadores con gemelos de hormigón, cumplió el aspecto de ilusión porque, principalmente, acontecía un cortocircuito localizado en tres cuartos de campo y protagonizado por el nuevo rol de mediapunta de Salva Sevilla, más despistado de lo normal cortocircuitando el enlace clave para fabricar ocasiones. Hasta salió, tres meses después, Lago Junior buscando remover algo del verde. Aunque el costamarfileño sigue, evidentemente, sin el cien por cien de batería de la recuperación.

Un punto valioso ante un partido para regalar. El gol de Aridai sigue dejando en ocho la diferencia, pero partidos como en Villarreal siguen dejando el paisaje de la duda, la incertidumbre y el problema. Un problema que, sí o sí, se exterminará en playoffs.

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