Me hace gracia -por no decir otra cosa- la actitud de algunos aficionados del RCD Mallorca. Ojo, no hablo de todos. Sino de una serie de personas que, parece, no ven con optimismo lo que resta de temporada. Ya no me gustó escuchar una gran cantidad de silbidos en el último partido del Mallorca en Son Moix -partido que se perdió 0-1 ante el Ebro-. Pero lo que de verdad no me gusta es ver por las redes sociales la poca confianza que se ha creado en un equipo que, hasta hace muy pocas jornadas, era un equipo imbatido. Lo encuentro surrealista.

Perdón si alguien se ofende, pero no me entra en la cabeza, insisto, en que gran parte de la afición bermellona pite a su equipo. Más si tenemos en cuenta el contexto del equipo. Me siento en cubierta, relativamente cerca y a la misma altura que los palcos de Son Moix. Una pérdida, un mal pase, una ocasión fallada, todo se respondía con silbidos. Hasta llegué a escuchar un “¡Fuera!” de forma continua. ¿Pero de qué me estás hablando? ¿En serio?

En una temporada de 38 partidos es realmente muy complicado estar siempre al máximo nivel. Pero no solo eso, también es muy complicado no perder tres o cuatro partidos. Parece que en Son Moix, o al menos algunos, se han malacostumbrados. No les culpo. Sólo faltaría. Pero también les diría por qué se han malacostumbrado: el Mallorca ha jugado a un altísimo nivel hasta ahora. Es por ello que no entiendo esa actitud que me recuerda al año pasado. Un año donde el equipo no daba la talla y, jornada tras jornada, el descenso era una realidad. ¿Pero en esta temporada? Yo soy incapaz de recriminar nada a un equipo que ha sabido sobreponerse al golpe tan duro que ha sido bajar a Segunda B.

Yo no dudo en el Mallorca. Ni con la mala imagen dada en casa del Villarreal B dudo de ellos. Porque un equipo de la categoría del Mallorca debe sobreponerse en los momentos dificiles. Mientras tanto, la afición, ha de estar a su lado, apoyando al equipo en estos momentos de incertidumbre. Porque, recordemos, que el Mallorca va líder y, a ocho puntos, está el segundo clasificado.

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