La trigesimoprimera jornada liguera en el Grupo III de la Segunda División B nos ha regalado otro derbi inédito en tierras mallorquinas entre el Atlético Baleares de Manix Mandiola y la Penya Esportiva de Dani Mori. Un encuentro marcado por la lluvia y el frío, donde en la mayor parte del tiempo el fútbol ha brillado por su ausencia. El partido ha acabado con empate (0-0) sin goles que, para ser sinceros, no satisface a nadie.

La primera parte tuvo de todo. Menos fútbol, de todo. El equipo de casa salió a buscar un inicio eléctrico y vertical para encontrar una ventaja pronto. El chip le duró menos de un cuarto de hora a los de Mandiola. La Penya acaparó el foco del medio del campo y a partir de la mitad de la primera parte se estiró y contó con la mejor ocasión del primer acto, en las botas de Pepe Bernal. A partir de ahí, volvió a ser la escuadra blanquiazul la que dominó el encuentro ligeramente hasta que el árbitro pitó el final.

Lo mejor de la segunda parte para la parroquia balearica fue el retorno al verde de Xisco Hernández, uno de los mejores jugadores del equipo, vital en las últimas temporadas en el Estadi Balear. La segunda parte no tuvo casi ni ocasiones. Tanto Baleares como Penya se tiraron más de media hora especulando con el marcador y al final nada. El balón no se movió del centro del campo y el partido terminó con el electrónico sin alterar.

Un tiro en el pie para el fútbol balear. Un empate sin goles que no beneficia a nadie y que más bien perjudica a todo el fútbol balear, que ve como dos de sus equipos en la Segunda B lo tienen muy, muy complicado para conseguir el objetivo de salvar la categoría. La temporada aún no ha terminado para los equipos de Mandiola y de Mori, pero esto sin duda es un paso atrás en el difícil camino hacia algo que ya se antoja como un auténtico sueño.

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