Por David Cantero | Este fin de semana no todo fueron celebraciones en el fútbol balear. Cierto es que el RCD Mallorca conseguía el título de liga de forma merecida, pero la Peña Deportiva caía cruelmente en un final loco en su partido en tierras aragonesas ante el CD Ebro (2-1) y consumaba el descenso a la 3ª División.

Lejos queda ya, aquel 3 de julio, donde en la pequeña isla de Ibiza volvía la ilusión por pasear el nombre de la villa de Santa Eulalia del Río por el grupo tres de la Segunda División B. El entorno sonreía por ver en el Municipal, a su equipo, la Peña, volver a la categoría que dejó hace nada más y nada menos que 9 años.

Un duro mes de julio, en que la directiva peñista se vio con la obligación de hacer un equipo competitivo, con el objetivo de evitar eludir el descenso, pero con el tiempo en contra. Quedaba poco más de un mes para el inicio de liga y había que ponerse el mono de trabajo para fichar lo que el mercado te dejaba, con el 75% de las plantillas del grupo prácticamente cerradas.

Tras una pretemporada mínima con equipos de la zona, el objetivo a corto plazo era adaptar a marchas forzadas un equipo con bastantes caras nuevas. Acabada la primera vuelta, con doce puntos y compartiendo el farolillo rojo con el Deportivo Aragón. Se observaba un equipo peleón que quería pero no podía. La salvación estaba a siete puntos y los gurú de la categoría sentenciaban a los peñistas al descenso EN DICIEMBRE!
Yo no me hacía la idea de que un equipo que veía semana sí, semana también por IB3 fuera tan mal, no era normal que eso pasará. Pero la realidad era la que era y la Peña tenía tan solo doce puntos.

Con los ánimos decaídos pero con más moral que el Alcoyano, empezaba la segunda vuelta con el objetivo de seguir soñando en el sueño de la salvación. Se sumaban tres puntos en Formentera y el artífice para mí de todo esto, aparte de la afición que es para quitarse el sombrero (mención aparte para el valiente de Abraham Cárdenas), es una persona que todavía no he nombrado pero que dijo en su día; “Si ganamos al Mallorca, no nos va a parar nadie”. Eso lo dijo la persona que más ha creído desde julio y no es otro que el míster Dani Mori.

Y es que no me imagino en un futuro próximo, una Peña sin Dani Mori. No hay otra persona que haya hecho soñar a Santa Eulalia del Rio con su Peña Deportiva, cosechando dos de los tres ascensos a la categoría de bronce del fútbol español. La victoria por 2-1 frente al invicto hasta el momento Mallorca y el efecto Municipal empezaba a dar alas a una Peña que no se quería dar por vencida tan pronto, como algunos pensaban.

Hubiese sido muy fácil destituir al entrenador como acabaron haciendo Alcoyano, Atlético Baleares u Olot, pero la paciencia de la directiva ha sido un factor a favor para tener opciones de soñar. Un entrenador que tiene dentro de su corazón el escudo de la Peña, ese sentimiento lo transmite de manera muy clara. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pues ver a Dani entrenando este pasado mes de abril, al Alevín A de la entidad y disfrutando de los chavales, dice mucho de él.

Como no, y siendo siempre una persona con mentalidad positiva, hay que remarcar y poner en valor la segunda vuelta del equipo sumando 24 puntos (a falta de un partido) que siempre quiso seguir alimentando ese difícil sueño hasta el final, que por trabajo hubiese sido merecido y justo, pero por desgracia en el fútbol la justicia no existe, sino que solo importan los goles y los puntos que uno obtiene, el resto queda en segundo plano. Como anécdota, decir que es la mejor puntuación en Segunda B en la historia del club superando los 34 puntos de la anterior temporada (08-09).

Este equipo ha muerto con las botas puestas y como dijo ayer el míster en rueda de prensa; “Durante toda la temporada hemos dado la cara por todo el pueblo (pescaderos, carniceros, vendedores de coches…) que trabajan dentro del pueblo en todos los sentidos. Creo que ni uno puede reprochar nada a estos futbolistas y pueden estar orgullosos del trabajo que hemos hecho, porque así me siento yo.” Con dichas palabras, se resume todo lo dicho.

Recordad, peñistas, que cada uno es libre de soñar, y en Santa Eulalia estoy seguro que soñaréis para volver a disfrutar de esta bonita y competida categoría, y que cuando más peñistas soñéis, faltaran menos días para cumplirlo. Nunca dejéis de creer, endavant Peña!

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