Es el líder en asistencias, en pases y en recuperaciones de la liga. Cómo para no tenerla. A sus 34 años, Salva Sevilla, sigue deleitándonos cada domingo con la inteligencia del que se sabe falto de velocidad pero que, mentalmente, es infinitamente superior a aquellos que le rodean. El último en vestir la sala de máquinas del Mallorca como es debido. Un lujo.

Pero, ¿qué ocurre cuando no está sobre el césped? Lo había jugado prácticamente todo hasta la fecha, por lo que analizar el supuesto resultaba difícil, hasta este sábado. El de Almería dejó el terreno de juego por lesión y con un 0 a 2 a favor, se acabó empatando y pidiendo la hora antes de tiempo. Se demostró así que sin Salva este equipo no crea, no controla, y no tiene oficio.

Si un grupo cuenta con esas tres características, es ‘top’; con dos o con una, se pueden hacer cosas; pero si faltan las tres, solo le quedará sufrir. Y eso es lo que le ocurrió a los de Vicente Moreno en la segunda parte en la Romareda. No se necesitaba crear, los goles ya los teníamos, pero sí controlar —que tampoco se logró—, ¿tirar de oficio? ¿qué es eso? Murmuraron Baba y Pedraza mientras corrían detrás de la bola.

Pedraza en disputa por el balón
Pedraza en disputa por el balón (Fuente: LaLiga)

Y es que, si miramos al banquillo, pensando en las características de cada jugador, no hay nadie en el Mallorca, además de Salva Sevilla, que pueda llevar la batuta del equipo. No estamos hablando de que esté a su mismo nivel, no, simplemente que pueda conducir el barco a base de posesión o control del juego. Un recambio de garantías, porque si nos tenemos que encomendar al criterio de Baba…

El 1 de enero se abre el mercado de fichajes, y no estaría de más que se empezaran a estudiar posibles opciones para el centro del campo. No para jubilar al ex del Espanyol, ni mucho menos, sino para darle descanso o tener un plan B en caso de no estar disponible. Porque recordemos, tiene 34 años, no se quedará con nosotros para siempre, y este equipo necesita seguir jugando.

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