Este viernes el Mallorca se fue de vacaciones, y lo hizo superando el último examen que le quedaba de la primera vuelta. Sin muchos problemas, la verdad. Se ve que habían estudiado, y así lo reflejaron en el verde. Treinta puntitos que nos dejan el descenso a trece y el play-off a tiro de piedra. Muy cerca. Tanto que igual nos animamos a pensar en algo más, ¿por qué no?

Y es que ahora nuestro juego tiene una base sólida, y los jugadores que nos representan sí responden a la definición de ‘profesional’, cosa que no siempre fue así en años anteriores. Donde se primaban otras cosas, y no tanto al grupo, de ahí que acabáramos en la cuneta de Segunda División B. Ahora, en cambio, somos una piña en todos los sentidos. Y se nota en los resultados.

Por eso creo que es hora de hacer balance, y agradecer a las personas que nos han ayudado a volver, su trabajo. Y quiero empezar por Maheta Molango, pese a quien le pese, porque si se equivocó en su primera etapa —y se le criticó duramente por ello—, ahora también tendríamos que ser capaces de reconocer su valía en este proyecto. Quien lo niegue está ciego, o simplemente es demasiado orgulloso para verlo. Sea cual sea la razón, se equivoca. Porque este hombre llegó a un club desmantelado, y mírennos ahora.

La estabilidad de la entidad, la inversión en infraestructuras, la comunicación, la pareja de entrenadores, los jugadores, el juego, la clasificación… Un trabajo que empezó en los despachos, no con mucho éxito, pero que al final encontró la tecla. Una que se llevaba tiempo buscando, pero que solo Vicente Moreno y Dani Pendín supieron presionar, hasta acabar construyendo el grupo que somos hoy. Qué trabajo el de estos dos, qué trabajo…

Y por último, agradecer a los jugadores y a nosotros mismos, como afición, lo que estamos consiguiendo en estos dos últimos años. Ellos nos hacen creer, y nosotros respondemos. Y es que nunca fuimos tan capaces de ganar a cualquiera como lo somos ahora… Por todo ello, a esta primera vuelta, le pongo un ‘notable alto’, rozando el excelente. ¿Y tú?

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