Prácticamente un año después de la llegada de Manix Mandiola al Atlético Baleares, el equipo blanquiazul lidera su grupo en Segunda B. Quién lo iba a decir cuándo el técnico vasco llegó a la isla con el único objetivo de salvar la categoría en un intento desesperado por parte de la entidad. Era una tarea complicada, pero Mandiola, a base de experiencia y un formidable trabajo, consiguió salvar al equipo en el último partido. Esa agonía del año pasado contrasta radicalmente con la imagen que está dando el Baleares esta temporada. El trabajo sigue, la experiencia también, pero parece que algo ha cambiado: este año las cosas salen bien.

La temporada empezó con muchas incertidumbres. También lo hizo con el claro objetivo de no sufrir como el curso pasado. Pero nadie se imaginaba -a lo mejor solo los más optimistas- ver al Baleares líder tras 25 jornadas. La situación desde que Mandiola llegó al banquillo ha dado un giro de 180º. Son Malferit, desde su llegada, se ha convertido en un fortín. Y, además, lejos de la isla, da la cara, como pasó en el último encuentro en casa del Conquense. Tras la victoria en Cuenca, el próximo domingo los blanquiazules reciben al Barça B para consolidar el liderato. Lo que está claro es que la figura de Maniola ha dado al Baleares lo que necesitaba para reaparecer en la quinielas de posibles equipos que opten al ascenso, algo que hacía un par de años que no ocurría.

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