Messi lo volvió a hacer y con un hattrick reventó al Betis para aumentar el liderato del Barcelona en LaLiga en una jornada en la que redebutó Zidane, con victoria, al frente del Real Madrid y perdió el Atlético en Bilbao dejando escapar sus últimas opciones al título. Por abajo, el triunfo del Villarreal le despega de los puestos de descenso que ocupan Celta, Rayo y Huesca.

Una vez más, y van …, Messi revolucionó el choque del Villamarín para disparar al Barcelona hacia el título. Tres latigazos y varias jugadas asombrosas jalonaron el partido del argentino, amo, dueño y señor del choque durante los noventa minutos. Se jugó al ritmo que quiso el argentino, que controló el balón, bajó a defender, robó balones, dirigió a sus compañeros, asistió y marcó por partida triple. Participación impresionante para cerrar una noche de ensueño que deja al Barcelona a escasos centímetros de una nueva Liga. El Betis poco pudo hacer. Dominó en muchas fases del partido, mucha posesión de balón pero nulo rendimiento en ataque. Sin crear ocasiones es imposible marcar goles, y eso es lo que le pasa al conjunto sevillano. Domina, toca, controla y se acerca al área, pero después el balón va para atrás y no hay remates porque no llegan los centros ni los pases de gol. Posesión, si, pero inocua e inútil. El Barcelona se adaptó tanto a jugar como sabe, con el balón, como a presionar y buscar al rival para no dejarle hacer su fútbol. La jugada le salió redonda a Valverde, que conquistó una nueva victoria tras una actuación coral de su equipo, en el que destacaron hombres como Rakitic, Vidal, Lenglet o Suárez. Lo de Messi es aparte. Ya lo hemos comentado. Es el mejor, el más grande, y punto. LaLiga tiene dueño y se llama Messi.

Volvió Zidane al banquillo del Real Madrid, fueron indultados los ‘condenados’, es decir, Marcelo, Isco, Keylor, Bale y en menor medida Asensio y el partido frente al Celta terminó en victoria blanca. No fue el mejor partido de los blancos pero se vieron cosas que hacía unas semanas estaban desaparecidas. El técnico francés, no obstante, se ganó la ayuda activa de los ‘despreciados’ por  la confianza que les dio desde el primer entrenamiento. Y así, a la primera, vio recompensada su decisión por la implicación de los jugadores. A veces, más de las deseables, el entrenador debe ejercer más de psicólogo que de técnico. Puedes saber mucho de fútbol, conocer todos los sistemas posibles… pero en un club grande, donde los egos de los jugadores viajan en clase preferente, si no ejerces de psicólogo estás muerto. Vamos, lo que le pasó a Solari. Tiró de dureza, no dialogó ni dio opciones a algunos de sus jugadores y ahora está en su casa, despedido y sin trabajo por no saber gestionar, el primer mandamiento de un técnico. Y ahí es donde Zidane se maneja como pez en el agua.

El partido, por otra parte, no tuvo mucha más historia. Con la vuelta de los desahuciados el Madrid fue más previsible. Sufrió cuando el balón era del Celta porque la alineación era muy ofensiva tras las bajas de Llorente (aún lesionado) y Casemiro (sancionado), pero cuando recuperaba o controlaba el esférico era otra cosa. Todos se pusieron las pilas y así llegaron los goles de Isco y Bale, dos que se han vuelto a ganar la confianza del entrenador y de la afición. Del Celta poco podemos decir. Se encuentra inmerso en un laberinto de pasiones negativas y su futuro se torna más oscuro cada jornada que pasa. En puestos de descenso sólo le puede salvar el retorno de Iago Aspas, ya próximo, la auténtica esperanza viguesa.

La semana del Atlético terminó de la peor manera posible, con una derrota justa en Bilbao después de otro pésimo encuentro. Con tres delanteros como Morata, Costa y Griezzman el Atlético tampoco fue capaz de generar ocasiones y menos de marcar. Los colchoneros están en crisis y Simeone parece ahogado por los acontecimientos. No encuentra soluciones y, todavía en marzo, ya no tiene objetivos hasta que concluya la temporada. Semana negra que dará que hablar y pensar en el seno rojiblanco. Por cierto, Griezzman, con un sueldo estratosférico, lleva desaparecido unas cuantas fechas, justo cuando más se le necesita. Si quieres sentarte en la mesa a comer con los mejores -Messi y Cristiano- hay que demostrarlo. El francés se ausenta todas las semanas de su cita. Para el Athletic la vida se ha vuelto de color de rosa. Nueva victoria y mirada hacia los puestos europeos. Está complicado, pero aún hay tiempo. Garitano sí está haciendo milagros. El Valencia quería acercarse al Getafe, pero no pudo pasar del empate y se mantiene lejos de los puestos Champions, precisamente el que ocupa un Getafe magnífico todo el año.

Vamos con la zona por la que nadie quiere transitar, la que lleva al descenso. El Valladolid logró una victoria increíble en Ipurúa ante un Éibar que fue casi toda la segunda mitad por delante pero que en tres minutos nefastos -con asistencia del VAR incluída- tiró por la borda su trabajo. Un gol de Verde, de penalti, y otro de Guardiola cuando ya se cumplía el tiempo reglamentario dieron los puntos a un Valladolid que los necesitaba para respirar y alejarse del peligro. Frenazo, mientras, para el conjunto vasco. También el Villarreal respira después de dos victorias consecutivas. Se deshizo del Rayo, que se había puesto por delante, en dos minutos mágicos y dejó hundido al conjunto madrileño, que encajó el tercero al final. Días difícil para el Rayo, que puede destituir a su entrenador después de encajar cinco derrotas consecutivas. Para el submarino la victoria es aire fresco y tranquilidad. El Huesca, mientras, perdió en su estadio frente al Alavés y se queda bastante rezagado. Aunque había mejorado en las últimas jornadas las últimas derrotas le mantienen en la cola con muy pocas opciones. El tiempo se acaba. También parón para el Leganés, que cayó ante su bestia negra, el Girona, a quien no ha ganado nunca. Fueron mejores los catalanes, que se alejan del peligro. Y empate del Levante en Anoeta gracias a un gol en los minutos finales y a su insistencia. La primera mitad fue blanquiazul, pero en la segunda el Levante dominó de principio a fin y tuvo ocasiones de sobra para marcar. Sólo lo hizo una vez y al final hubo reparto de puntos con justicia.

Volviendo a la pelea por Europa, victoria balsámica del Sevilla a domicilio ante el Espanyol tras una semana complicada. Debutó Caparrós en el banquillo y se llevó los puntos en un choque insulso y con escasas ocasiones.

 

 

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