Está llegando. El secreto a voces que se confirmó hace ya un par de semanas está a la vuelta de la esquina: el Real Mallorca de Vicente Moreno arranca esta misma semana su histórica andadura por los play-off de ascenso a Primera División. Y el primer escollo no es otro que el intratable Albacete Balompié de Lluís Miguel Ramis, revelación absoluta de la categoría y bestia negra para los bermellones en temporada regular, con un resultado global de 5-1 favorable a los manchegos.

21:00 de la noche, Son Moix, más de 16.000 personas y un partido para la historia. ¿Qué podría salir mal? Poder disfrutarlo es ya todo un lujo impensable unos meses atrás, cuando el Mallorca (re)inició esta maravillosa andadura por los terrenos de juego del fútbol profesional. Y estando ya dentro, ¿qué mejor que ir a por todas? Los premios se luchan, pero llegando el momento también se deben disfrutar.

No será fácil, ni en lo deportivo ni en lo emocional. El Mallorca se empezará a enfrentar el próximo jueves a una nueva dimensión balompédica, desconocida para los recién llegados a esta maravillosa religión. Una posibilidad de ascenso a Primera División. “De jugar en Olot en 2018 a poder hacerlo en San Mamés en 2019”, debe pensar más de uno. Pues sí. Respeto eterno y a raudales para un extraordinario club de fútbol como lo es el catalán, pero las cosas como son. Esto gusta, y no poco.

Costoso y de connotación hasta peyorativa es el hecho de tener que hablar de pizarras, fichas o sistemas, pero quizás sea lo apropiado en estos momentos, y ya lo de los sentimientos lo dejamos para otro ratito.

El Albacete de Lluís Miguel Ramis es un equipo con todas las letras de la palabra. No destaca ni por sus individualidades ni por su bloque, sino más bien por la unión de estos dos últimos. Podríamos hablar de los Nadal, Tejero, Febas, Eugeni, Bela o Zozulia entre otros, y de hecho lo haremos, pero si hablamos de esta versión moderna del queso manchego hay que hablar de versatilidad en los contextos, transiciones defensivas y ofensivas de calidad y de una capacidad goleadora que entiende de pocos precedentes discriminados por cronología. Un 4-4-2 (o 4-2-3-1 según convenga) que refuerza un fútbol con capacidad camaleónica de ser combinativo o directo, según las necesidades de la escuadra blanca.

Lo prometido es deuda, y hablar de este Albacete es hablar también de fichas individuales de calidad, porque Ramis las tiene de todos los colores habidos y por haber. Para no estar hasta mañana, destacando un jugador por fila nos sale algo parecido a esto: Tomeu Nadal, el guardameta preferido de muchos en esta categoría, un seguro para los manchegos y un factor diferencial a tener en cuenta, Tejero, el mejor lateral derecho de la categoría y un peligro que azota bandas izquierdas rivales por doquier, Aleix Febas, el motor de esta escuadra que atesora calidad y visión de juego en sus dos piernas, Jeremy Bela, una de las revelaciones de esta Liga 123, el máximo artillero del equipo y quizás el jugador más vertical de este Albacete y Zozulia, uno de los mejores ‘9’ de la categoría, con una facilidad goleadora acentuada en su gran capacidad de acondicionamiento aéreo. Con todo esto y (mucho) más, el Albacete podría saltar al césped de Son Moix con un esquema parecido al siguiente:

Albacete - Football tactics and formations

Y por otra parte, el Real Mallorca ante uno de los compromisos más importantes de su historia reciente. Se espera mucho de un equipo que lo ha dado todo para llegar hasta aquí, y que se juega el volver a saborear la gloria un año después en a penas tres semanas. Hay ganas, y muchas. Plantilla, cuerpo técnico y afición tienen todo lo necesario para aportar su granito de arena para que, por lo menos, la primera velada en Son Moix sea mágica y para el recuerdo. A Vicente Moreno no le falta nada y eso es muy importante. Su buena gestión con el minutaje de la plantilla y su pizquita de suerte con lesiones en este último tramo de temporada condimentan un pastel que si ya es dulce de por sí, lo puede ser aún un pelín más. Sin bajas relevantes y con un estadio volcado, así se espera al equipo a poco más de 24 horas para que el canario Juan Luis Pulido Santana haga sonar su silbato y arranquen 90 minutos para dejar huella en la historia de un club centenario y de prestigio como lo es el Real Mallorca. Todo listo para una noche de ensueño, una para la historia.

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