Junio de 2017. El RCD Mallorca inicia su vuelta al fútbol profesional anunciando el fichaje más importante de su historia más reciente. La entidad balear confiaba en Vicente Moreno para, no sólo ascender de nuevo a Segunda División, sino para crear un proyecto de Primera. El ascenso al olimpo ha sido inesperado y fructífero a la vez. El papel del míster valenciano tanto en Segunda B como en Segunda ha sido impecable -siempre acompañado por un Dani Pendín que también se ha ganado un nombre muy relevante en estos dos últimos años-, ha sido el hombre capaz de volver a unir el equipo con una afición desencantada y hundida. Tal fue la gran hazaña de ascender a Segunda División, que mucha gente volvió a sentir algo por un escudo que, tarde o temprano, volvería a codearse con los más grandes -y a ganarlos-.

Sin experiencia en Primera División, Vicente Moreno afronta un año inesperado. El buen trabajo hecho durante las dos últimas temporadas se veía recompensado con un ascenso a la máxima categoría del fútbol español. Un ascenso que poco tuvo que ver con la suerte, sino con el trabajo continuo y bien hecho. Moreno siempre ha tenido una idea de juego, la cual ha defendido a muerte. Incluso en los peores momentos. Durante la temporada pasada el RCD Mallorca gozó de buenos partidos y fue una apisonadora en Son Moix. La confianza del míster bermellón en su grupo era -y es- ciega. Cree en ellos y ellos en él. Algo que, en los tiempos que corren, parece muy complicado de ver. Es por ello que cualquier comparación con otros grandes entrenadores que han pasado por el banquillo bermellón se quede corta. La importancia de un míster como Vicente Moreno es inigualable. Tal vez, hasta ya esté entre los más grandes: Luis Aragonés y Héctor Cúper.

Confianza en un bloque. El fútbol no es azar. Es trabajo y confianza. Durante los últimos dos años, con la llegada de Moreno, algo cambió en el RCD Mallorca. Se vio seriedad y compromiso. Unos jugadores que sí sentían los colores y que se dejaban la piel en cada partido. A los Reina, Raíllo, Sastre, Salva Sevilla o Lago Junior les da igual estar en Segunda B o en Primera -obviamente no, pero ya me entendéis-. El cualquier categoría han rendido de la mejor forma posible y, todos ellos, bajo la tutela y confianza de Vicente Moreno. Volviendo al técnico valenciano decir que la línea ascendente que está teniendo es sobresaliente. Debutante en Primera no sólo ha ganado ya al Real Madrid, va más allá. Esa confianza de la que hablábamos antes sigue patente en el bloque que él tiene en mente. No cambia su idea de juego si encadena tres derrotas seguidas. Moreno confía en sus jugadores y sabe lo que ellos pueden dar. Algo que, en otro contexto, provocaría una continua renovación de las alienaciones. En definitiva, Vicente Moreno ha cambiado la historia del RCD Mallorca y aún le queda mucho por delante. Esto acaba de empezar. 

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