El margen de error cada vez es más pequeño y el abismo de la Segunda División cada vez está más cerca. Nueva derrota del RCD Mallorca. Esta vez, 3-1 en San Mamés ante el Athletic Club. Los bermellones no empezaron nada bien el encuentro. El sistema con tres centrales y dos carrileros no termina de funcionar y esas carencias se vieron sobre el terreno de juego desde el inicio. Lago Junior, al cuarto de hora, cometía un riguroso penalti para que Raúl García estrenase el marcador. Antes de ello, no obstante, Unai López ya había probado fortuna con dos disparos lejanos. El Mallorca no reaccionaba y, atónito, vio cómo Oihan Sancet marcaba su primer gol en Primera Divisón en una jugada ensayada desde la esquina. No se había llegado a la media hora de encuentro y el equipo balear ya perdía 2-0.

La faceta ofensiva del conjunto de Vicente Moreno fue nula, al menos durante la primera parte. Cucho Hernández fue prácticamente invisible, y sólo Take Kubo brillaba con el esférico en los pies. El japonés, una vez más, fue de lo mejorcito del equipo bermellón. Tras el paso de los vestuarios la cosa cambió mínimamente. El Mallorca salió con más energía, en busca de reducir distancias en el luminoso. Lago Junior fue el primero en probar desde lejos a Unai Simón. Pero no sería hasta el 70′ cuando Budimir marcaría transformando un penalti sobre Trajkovski. Quedaban veinte minutos y el empate se podía visualizar. Oportunidades hubo: Abdón y, sobre todo, Dani Rodríguez pudieron hacerlo. El gallego estuvo muy cerca con un potente disparo desde fuera del área. El Athletic no creaba mucho y la presión visitante era patente. Pero no fue suficiente. Es más, entrando en el descuento, Villalibre sentenciaba el partido.

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