Con nueve hombres, y forzando la prórroga ante todo un campeón de grupo como ha sido el Castellón. Diez minutos de los 120 le han sobrado a la Peña Deportiva para forzar unos heroicos penaltis. Sin embargo, en la retina de todos quedará esta eliminatoria de los de Santa Eulalia des Riu.

Difícil era la papeleta de la Peña Deportiva ante el campeón Castellón. Con lo sucedido un rato antes con el Cornellà, el equipo de Raúl Casañ ha mirado de tú al inicio, consiguiendo su primera ocasión en un córner al primer minuto d partido. Sin embargo, ha parecido más próximo a un espejismo, pues el campo ha ido inclinándose hacia la portería de Torres, con control de balón y ocasiones, si bien no muy claras, de los orelluts.

El equipo pitiuso intentaba acumular alguna salida rápida para sorprender, pero más allá de faltas laterales o tiros lejanos, Álvaro Campos no ha tenido mucho trabajo en la primera mitad. Además, poco antes del descanso, la Peña se quedaba con diez tras la expulsión por una rigurosa segunda amonestación a Cristian Cruz.

La segunda parte siguió con el mismo guión, con una Peña Deportiva achicando balones, tras un arranque demoledor donde César Díaz en varias ocasiones estuvo a punto de inaugurar el marcador. Todo se puso más en contra si cabe, mediada la segunda mitad, cuando, incomprensiblemente, el colegiado expulsó con roja directa al capitán Marc de Val por una entrada que no la merecía.

Ejercicio de aguante del equipo de Raúl Casañ, con dos menos, soportando el continuo asedio al que le sometía el Castellón, sin acierto. Salir a la contra era casi una utopía, aunque la calidad de Pipo estuvo en alguna ocasión cerca de crear una oportunidad. Con todo, el equipo pudo aguantar hasta la prórroga.

Siguió el trabajo de supervivencia durante el tiempo extra de la prórroga. El Castellón, con los cambios, puso toda la carne en el asador, y ahí apareció un Torres salvador, haciendo varias paradas de mérito para mantener al descanso de la prórroga el resultado sin goles. Arriba Pipo, con destellos de magia, intentaba dar un poco de aire a su equipo.

Pero lo duro del futbol es que muchas veces puedes nadar y nadar para morir finalmente en la orilla. Y las decisiones del árbitro condicionan, en ocasiones como estas, los resultados. Y a falta de diez minutos, el equipo ya no pudo achicar más. Centro lateral de Víctor, y David Cubillas acabó rematando en la frontal de la pequeña el gol que acababa con los sueños ibicencos.

Foto: twitter Peña Deportiva

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