En una semana convulsa para la Monarquía española, el RCD Mallorca anunciaba la renuncia al trono del Rey Vicente y proclamaba a Don Luis García Plaza como heredero a la Corona mallorquinista para los dos próximos cursos, ante la incredulidad y la división de un pueblo que todavía intenta asimilar la huida del Rey Emérito.

Una huida, la del Rey Vicente, vivida por muchos como una auténtica traición digna de una nueva temporada de Juego de Tronos. Otros, en cambio, prefieren quedarse con todo lo bueno acaecido durante los tres años del Reinado de Don Vicente.

Héroe o villano, la realidad es que el Monarca llegado de tierras valencianas ya forma parte de la historia legendaria del mallorquinismo. El resurgir de los infiernos para volver a situar el ‘Reino Barralet’ en el mapa es su legado, que no es poco. Como suele suceder en estos casos, será el tiempo el encargado de juzgar la magnitud de tal hazaña situándolo, o no, a la altura de otras leyendas del mallorquinismo.

Sea como sea, la vida sigue y no hay tiempo para lamentaciones. A rey muerto, rey puesto… y Don Luis García Plaza hereda un histórico trono nunca exento de polémica y exigencia por parte de la parroquia bermellona, a la que ya ha empezado a conquistar en el día de su coronación con un mensaje claro, contundente y directo:
“Nuestro objetivo es subir a Primera División (…) Quiero un Mallorca alegre, divertido y valiente”.

¡Larga vida al Rey!

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