La UD Las Palmas visitó el estadio de Son Moix para medirse al Real Mallorca en lo que fue el duelo correspondiente a la vigesimoprimera jornada de campeonato en la Liga Smartbank. En dicho choque, los canarios asaltaron el feudo bermellón y se llevaron los tres puntos (0-1) ante unos locales que parecen no levantar cabeza.

Luis García Plaza recuperó fichas para la ocasión y las encajó en un once que conformaron Reina, Sastre, Valjent, Raíllo, Cufré, Salva, Baba, Dani, Amath, Lago Junior y Abdón, siendo Iñigo Ruiz de Galarreta y Mboula las bajas más sensibles para la cita dominical. Por su parte, Pepe Mel apostó por un 4-4-2 con una dupla letal y muy efectiva conformada por Sergio Araújo y Robert.

El Mallorca arrancó con fuerza pero se apagó demasiado pronto. Lago Junior, Amath y compañía hicieron correr a los canarios durante los primeros minutos de partido, donde los de rojo y negro parecían haber vuelto a su mejor versión, pero nada más lejano a la realidad. Cuando el cronómetro pasaba del vigésimo minuto, Araújo aprovechó un barullo en el área para rebañarle la pelota a un desafortunado Valjent y batir a Manolo Reina. Y a partir del 0-1, los de LGP bajaron los brazos, al mismo tiempo que los visitantes se crecían, se estiraban sobre el verde y veían clara la posibilidad de doblar su renta.

El conjunto bermellón creó cero ocasiones de peligro manifiesto durante ambas mitades, y aunque en la segunda parte Oliván, Murilo, Febas, Diabaté y Trajkovski refrescaron al equipo, la de hoy fue otra tarde a ciegas para los de casa, que navegaron sin rumbo fijo durante todo el partido. El tramo final del partido supusó una subida de marcha de los baleares, que buscaron sin mucho entusiasmo un empate que acabó por no producirse. Lo que acusó el equipo la falta de IRDG fue lo más llamativo, siendo el ex Athletic el jugador que más acerca al área a sus compañeros desde su trabajo y su determinación en el centro del campo.

El Visit Mallorca Estadi fue testigo de la tercera derrota como local del curso por parte de los anfitriones del feudo mallorquín. El balance es evidente y peligroso: un 1 de 9 que puede suponer la pérdida de la plaza de ascenso directo. Y sin tiempo para lamentaciones, Rayo y Girona aguardan a lo lejos, ahí es nada. Es un momento inmejorable para que el Mallorca demuestre que sigue siendo un equipo con raza y orgullo, un momento inmejorable para demostrar que el 42/63 de esta primera vuelta no es una casualidad

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