Nada se mueve en LaLiga. Los tres primeros ganaron y se mantienen en la pelea, si bien el Atlético parece ahora mismo peor que sus rivales. Por abajo, Éibar, Alavés y Huesca se mantienen en descenso.

Mejor o peor. Con más o con menos fútbol. Da igual. El Real Madrid siempre vuelve y pelea por LaLiga. El sábado desarboló en la primera mitad al Celta con un Benzema inmenso y después, cuando el conjunto vigués apretó en la segunda mitad aguantó sin pasar excesivo peligro para dar la puntilla con un gol de Asensio en la prolongación. Zidane sabe lo que hace y pone a tope a su equipo cuando de verdad se juegan las ‘habichuelas’, a partir de marzo y abril. Cuando llegan los momentos de la verdad, los trascendentales, aparece ese gen competitivo especial de los blancos que le convierten en un conjunto temible aunque la calidad de sus jugadores sea menor o el fútbol realizado no llegue a unos mínimos de calidad exigibles. El Madrid, en primavera, siempre vuelve. Derrotó con justicia a un Celta flojito en la primera mitad, que cometió errores infantiles en en defensa, en la salida de balón, y que pagó con creces. Zidane apostó por la dupla Vinicius-Benzema y le salió bien la apuesta. Ambos fueron un dolor de cabeza para los celestes, que nunca vieron las llegadas del delantero francés y que tampoco pudieron defender las carreras del brasileño, enchufado y regateador, aunque como siempre falló con el estoque. Pero los tres puntos, lo importante, el botín, voló para Madrid y la presión se mantiene sobre el líder. Un líder que sufrió de los lindo para derrotar al Alavés por la mínima gracias, una vez más, a Luis Suárez, autor del único tanto. Los de Simeone, a pesar del triunfo, jugaron un pésimo partido y no merecieron tanta recompensa. En los minutos finales Oblak se erigió en salvador al detener un penalti a Juanlu que pudo suponer la igualada vitoriana -totalmente merecida- pero que mantiene a los de Simeone en la cabeza. No obstante, el muy malas sensaciones porque nunca puedo imponerse al penúltimo de la tabla. Y ahora llegan las jornadas más comprometidas, cuando además sus rivales, Barcelona y Real Madrid, vuelan como aviones. El Alavés perdió una oportunidad de oro para sumar un punto y mejorar su situación, pero la tiró al limbo.

El Barcelona se dio un festín en Anoeta en un partido que perdió su ser nada más comenzar la segunda mitad, cuando Dest y Messi marcaron dos goles para colocar el cuatro en el marcador. La primera mitad fue igualada y ahí se impuso la pegada culé. La Real tuvo dos claras que sacó Ter Stegen mientras que los catalanes marcaron en sus dos tiros por medio de Griezzman y Dest, que luego hizo doblete. La calidad manda y al Barça le sobra. La segunda mitad no tuvo historia y la superioridad de los de Korean fue espectacular minimizando a una Real Sociedad entregada.

Por abajo, la situación del Huesca no mejora, casi al contrario. Sólo fue capaz de empatar ante Osasuna y dejó pasar una excelente oportunidad de subir peldaños y acercarse a la tan ansiada permanencia. Los de Pacheta continúan dejando escapar puntos importantes ante rivales directos y al final estos errores se pagan. Ambos tuvieron ocasiones para abrir el marcador -pocas, todo sea dicho- pero la puntería no funcionó y el cero cerismo se instaló en el Alcoraz. Punto importante para los navarros, que poco a poco, como hormiguitas, van alejándose del ruido. Para el Huesca, poco botín, más bien escaso. Un punto que no le saca de apuros, lo contrario, y una jornada menos. Desde luego nos aragoneses no están para tirar cohetes. Urge una reacción a base de punto ya o dentro de un mes no habrá solución. Otro que sumó, en este caso con valor, fue el Éibar, que logró empatar en San Mamés ante un Athletic que piensa en la Copa pero que se ha estancado tras la reacción mostrada en enero cuando llegó Marcelino. La situación ha variado a peor y ahora mismo las sensaciones no son nada buenas. Mendilíbar se conformó con el punto, que es valioso, pero ahora hay que sumar de tres, porque sino es complicado huir del atolladero.

¿Y qué decir del Valladolid?. Empató a un gol con el Sevilla encajando en el último instante un tanto surrealista del portero rival, Bono, que se había sumado al ataque. La defensa vallisoletana, en un error garrafal que no habrá dejado dormir a Sergio, no envió el balón a córner y permitió un centro de Suso que el meta rival, Bono, enchufó al fondo de las mallas cuando el pitido final ya casi estaba sonando. Para tirarse de los pelos, vamos. En cuanto al partido en sí, poco que contar. El Sevilla atacó, más con corazón que cabeza, y logró igualar al final. Antes había marcado Orellana de penalti, en la primera mitad. Pero también los pucelanos se encerraron en su medio campo y al final lo pagaron. Fue cruel, si, pero es mejor permitir un lanzamiento de esquina que encajar un gol y perder dos puntos que pueden suponer oro dentro de un par de meses.

Despierta el Elche, que desde la llegada de Escribá ha subido muchos enteros. Empató en Getafe, volvió a sumar un punto, y poco a poco se escapa de sus rivales en la pelea por evitar el descenso. No obstante, el Getafe logró igualar y pudo ganar si Ángel no falla un penalti (o no lo para Edgar Badía) en los últimos minutos. Mosqueo de Bordalás, uno más, por la actitud ‘quejica’ de los ilicitanos pero al final reparto de puntos y mejores sensaciones visitantes que locales. Además, el Villarreal pudo con el Cádiz y continúa peleando por llegar a Europa con el Betis y la Real Sociedad. Los gaditanos navegan en el tranquilidad pero han bajado prestaciones y no pueden seguir sin ganar porque las distancias son cortas. También el domingo el Valencia tomó aire a costa de un fatigado Granada. Volvió a ganar el conjunto de Javi Gracia, que se instala en el centro de la tabla sin pretensiones. El técnico valenciano podrá tomarse la semana con calma.

El Betis se deshizo del Levante el viernes mostrando un día más que va hacia arriba y que quiere una plaza en Europa. Fue un partido bastante igualado hasta el tramo final, cuando los goles de Fekir y Juanmi desnivelaron la balanza en favor de los sevillanos, que mantienen la racha positiva.

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