Sólo cuatro jornadas para que finalice LaLiga y el Atlético mantiene el liderato, aunque el Real Madrid y el Barcelona aprietan por detrás. Donde se está montando un buen lío es en la zona baja, tras las victorias del Huesca y del Éibar. Nadie tira la toalla y la emoción sube por momentos.

Sufriendo, así se llevó los puntos el Atlético, más que importantes, de Elche. Después de una primera mitad buena, donde marcó Llorente, generó ocasiones y pudo irse al descanso con una mayor ventaja, el conjunto de Simeone sufrió de lo lindo para ganar e incluso vio cómo ya casi en tiempo de descuento el Elche fallaba un penalti que hubiera supuesto el empate y, lo peor, la pérdida de dos puntos básicos para la consecución del título. Pero así es el conjunto de Simeone. Parece imposible que gane un partido sin sufrir, auténtico ADN colchonero. El Atlético tuvo controlado el juego durante la primera mitad, donde no sufrió porque minimizó a su rival y dominó el centro del campo. Además, creó ocasiones de gol aunque materializó sólo una, la ya reseñada de Llorente. Tras el paso por vestuarios ocurrió lo que suele suceder cuando juega el Atlético: poco a poco el rival se estira, los rojiblancos comienzan a encerrarse y a confiarlo todo a una contra que, si no llega, deja al equipo expuesto a cualquier situación. Eso es lo que sucedió precisamente. A partir del minuto 60 repliegue de filas y a verlas venir. El Elche, que no había aparecido en ataque, comenzó a animarse y a llegar al área rival, sin mucho peligro, pero colgando balones y generando intranquilidad en los rojiblancos, que no salían ya de su campo. Casi en el noventa se produjo la jugada que marcaría el resultado final. Mano de Llorente dentro del área tras un centro lateral y penalti. Tonto, sí, pero penalti. Fidel estrelló su disparo en el poste, Oblak no pisaba la línea como indica el reglamento pero el VAR no actuó. Ahí se salvó el Atlético, sumó tres puntos de oro y ahora a seguir con el partido a partido. Y el próximo es en el Camp Nou el sábado. Más que tres puntos en juego.

El Real Madrid, ahora mismo el gran ‘tapado’, con un equipo distinto al habitual, venció con muchas dificultades a un Osasuna que durante casi 75 minutos soñó con puntuar en Valdebebas. Pero en dos fatídicos minutos los navarros vieron cómo Militao, de cabeza, y Casemiro, casi sin querer, marcaban dos goles que solucionaban la papeleta a los blancos y les dejaban con la miel en los labios. Tres puntos vitales que les acercan al liderato siempre y cuando el Barcelona sea capaz de derrotar al Atlético. Hay que recordar que en caso de empate el Madrid gana el goal average a los culés. No obstante, ahora mismo, tras la victoria liguera, los de Zidane se centran en su partido del miércoles ante el Chelsea, donde se juegan media temporada y el pase a la final de la Champions. Todavía quedan unas horas, habrá que esperar. Sudó de lo lindo el Barcelona para derrotar al Valencia y seguir vivo en la lucha por el título. Fue mejor, tuvo más ocasiones, pero estuvo a punto de pifiarla en el momento menos oportuno. Sus errores cara al gol y después en defensa estuvieron a punto de penalizarle, pero Messi, con un golazo de falta directa, y Griezzman le sacaron del apuro. Ahora espera el Atlético, al que tiene que ganar, y esperar un tropiezo del Real Madrid, que también se la jugará el domingo ante el Sevilla. Emoción por todo lo alto en la pelea por el campeonato.

La zona baja de la tabla es donde vive la emoción… y el sufrimiento. Cada semana hay más igualdad y nadie se quiere quedar rezagado. El Éibar, que parecía tocado y casi hundido, humilló con un hattrick de Kike García a un Alavés que perdió todas las esencias que le había insuflado Calleja desde su llegada al banquillo. Desde el pitido inicial fueron superiores los armeros, que se dejaron la piel durante los noventa minutos y que aún confían en lo imposible, es decir, en la salvación. Y aviso para el Alavés, que ya se creía casi a salvo y de golpe y porrazo ha bajado a la dura realidad. Le sucede lo mismo al Huesca, que se metió un chute de optimismo tras derrotar por la mínima a una Real Sociedad timorata que fue inferior en la primera mitad pero que no supo matar en la segunda. Y por eso mismo encajó un gol cuando no había casi tiempo para la reacción. Los puntos locales le sirven para unirse a la pelea con Elche y Alavés, pero sobre todo para adquirir moral para estos cuatro últimos enfrentamientos. Otro que salvó los muebles, a medias, fue el Valladolid, que después de ir perdiendo frente al Betis al menos conquistó un empate valioso que le permite, de momento, respirar fuera del descenso. Pero la lucha sigue entre cinco equipos por evitar tres plazas de descenso y restan doce puntos por jugar. Aún queda tela por cortar.

El gran beneficiado en la lucha por la Europa League esta jornada ha sido el Villarreal, que derrotó con muchos problemas al Getafe y se coloca sexto tras la derrota de la Real y el empate del Betis, al que supera. Entre estos tres conjuntos se jugarán los puestos directos. Y el que menos acertado esté y quede séptimo se irá a la nueva Conference League. El Granada tiró sus opciones, escasas, europeas, al perder con un Cádiz que prácticamente abrocha la permanencia. La derrota nazarí, no obstante, no empaña la magnífica temporada realizada por los de Diego Martínez.

En uno de los partidos donde no había nada en juego, el Celta se deshizo sin problemas de un Levante casi salvado pero que ha perdido de forma consecutiva sus cuatro últimos choques, lo que sería preocupante si no hubiera amasado un buen botín de puntos con anterioridad. Partido sin historia.

 

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