Se terminaron las pruebas. Ahora empieza lo bueno. En general, la preparación del cuadro bermellón ha sido más que satisfactoria por muchas razones. La pretemporada del RCD Mallorca se podría calificar de notable. En los seis partidos que han jugado los pupilos de Javier Aguirre, los números han sido positivos: invictos, un solo gol encajado, etc. Sin embargo, en ese último choque, las dudas inundaron al equipo bermellón, que disputó su partido más flojo ante la UD Ibiza justo antes de empezar la competición liguera.

Uno de los puntos más positivos del Mallorca es que durante la pretemporada no ha conocido la derrota y que solo ha encajado un gol. En sus seis partidos disputados entre julio y agosto, el combinado bermellón ha cosechado tres victorias y tres empates. Cabe destacar el 1-1 ante el Nápoles, hace una semana escasa. También hizo tablas ante Qatar -en Austria- y ayer, ante la UD Ibiza. Las victorias ante Wieczysta, Genoa -también en Austria- y Sporting de Gijón dejaron muy buenas sensaciones y elevaron el nivel de la pretemporada balear.

Esas grandes sensaciones contrastan con lo vivido el pasado domingo en Can Misses. Fue un derbi balear, el primero entre ambos equipos estando en fútbol profesional, enmarcado en el I Trofeo Ciudad de Ibiza. Un partido soso, sin ocasiones claras y que finalizó 0-0. Los bermellones se llevaron el premio tras la tanda de penaltis. Las dudas al verse incapaces de vencer a un Segunda División en 90’ aparecieron justo antes de entrar en la primera semana de competición.

El de Lago Junior tal vez sea el nombre más destacable, así como los de Kang-In Lee o Clément Grenier. Los tres se han ganado a pulso que Javier Aguirre cuente con ellos; en contra, Matthew Hoppe, Jordi Mboula y Álex Alegría no cuentan en absoluto para el mexicano. Con todo ello, aún faltan unos 3-4 fichajes más para redondear una plantilla que actualmente se antoja un poco justa para luchar por el objetivo de mantenerse una temporada más en Primera División.