El Mallorca ha sacado en una semana casi 7 millones de euros por dos jugadores que son suplentes: Van der Heyden y Copete. El primero se ha marchado al Gent belga por 3 millones, y el segundo ha puesto rumbo a Valencia por 3,6 más bonus. La gestión de Ortells y la dirección deportiva suele ser objeto de críticas en los últimos mercados de fichajes, pero en este caso, su trabajo ha sido notable: con dos jugadores que no solían ser de la partida, uno de ellos, además, era prácticamente un descarte, se ha costeado el fichaje de Pablo Torre.
Todavía está por ver como finaliza el mercado en este mes de agosto. Tal y como indicó Jagoba Arrasate este lunes en una entrevista a Diario de Mallorca, falta un extremo y un cuarto central. Y en el caso de que se marche Larin, otro delantero. Parece que el manejo de los tiempos está siendo mejor que el del verano pasado, en el que se ficharon a dos extremos (Valéry y Chiquinho) a última hora y con la sensación de que venían porque era lo que había. Fueron dos apuestas que terminaron siendo un fracaso; hacer las cosas de último momento y de cualquier manera rara vez suele salir bien.
«Prefiero calidad que cantidad»: esta es una de las premisas de Arrasate a la hora de acudir al mercado. Es una condición que tampoco se le debe olvidar a Ortells, el ejemplo perfecto es de Valéry y Chiquinho. Es mejor traer un titular que dos suplentes. También es de vital importancia cuidar el estado físico de Takuma Asano. El japonés dio un rendimiento notable durante la primera parte de la temporada pasada, pero después de lesionarse en el mes de diciembre, no consiguió tener la regularidad que había tenido al principio.
Ortells y compañía todavía tienen mucho trabajo. Pero con los casi 7 millones de Van der Heyden y Copete, y con la posible caja que se pueda hacer con otras ventas, como Greif o Larin, hay recursos suficientes para confeccionar una plantilla que ilusione al mallorquinismo.






