Lo que hizo ayer Dani Rodríguez no tiene ni pies ni cabeza. Es un sinsentido, sobre todo cuando viene por parte de un jugador que es capitán y leyenda del Mallorca. En dos comunicados a través de Instagram, ha provocado un incendio tremendo dentro del vestuario. Lo mejor que tenía el Mallorca, que era el grupo humano, se está viniendo abajo como un castillo de naipes.

Desde el club se deben tomar medidas. Se debe demostrar que hay alguien al mando y dar un golpe sobre de la mesa. Dejarle claro no solo a Dani, sino a todos los jugadores, que el escudo está por encima de todo. Quizás haya que recordarle al gallego que está jugando en la misma posición en la que jugó un tal Ariel Ibagaza. Y, sobre todo, que el Mallorca existió antes de él y seguirá existiendo después de su estancia en la entidad.

Los dos mensajes que mandó el gallego, además, tienen varias contradicciones. En su segundo comunicado, afirma que acata las decisiones de Arrasate, pero sigue cuestionando que pusiese a un jugador “que lleva un entrenamiento” antes que a él en el partido frente al Real Madrid del pasado sábado. ¿Desde cuándo un futbolista debe jugar o dejar de hacerlo por el tiempo que lleva en el equipo? ¿Acaso no recuerda Dani Rodríguez que, por ejemplo, Sergi Darder debutó sin ni siquiera haber entrenado? ¿Se quejó por aquel entonces? 

¿En qué posición queda Jagoba después de todo esto? ¿Qué debe pensar el de Berriatua, cuando hace dos años tenía un proyecto más que estable en Osasuna y ahora se encuentra con un vestuario en el que parece que los egos desmesurados de algunos van por encima del equipo? Su enfado debe ser morrocotudo.

¿Qué debe pensar de todo esto también el pobre Jan Virgili? Su único pecado ha sido debutar en el Bernabéu y forzar una tarjeta amarilla en el primer balón que tocó. Un chico sobre el que, ahora mismo, recae todo el peso de darle al equipo ese “desborde” y esa “verticalidad” que demandaba Arrasate. Quizás sea demasiado para un jugador de 19 años que no había jugado aún en Primera División, pero eso ya da para otro artículo de opinión. Aunque si lo que hay que hacer es “ayudarle”, tal y como dijo Dani, seguramente esta no sea la manera de hacerlo… más bien todo lo contrario. Otra contradicción más.

¿Desde cuándo un futbolista que “ama al club y a la afición” emite un comunicado así? Si de verdad amas al Mallorca y a los mallorquinistas, lo que haces es solucionar esto de manera interna y no señalar así al entrenador y a un chaval que acaba de llegar. Más que “amor al club”, se podría hablar de puro egoísmo. 

Hay quienes dicen que el de Betanzos le hizo un flaco favor a Ortells tapando la mala gestión del mercado de fichajes. Esa valoración, quizás, sea mejor hacerla a final de temporada. Lo que es más urgente ahora es darle la vuelta al mal ambiente y la toxicidad que hay dentro de la plantilla. De lo contrario, los aficionados se pueden temer lo peor.

El comportamiento de Dani es digno de rescisión de contrato inmediata. Es difícil recordar una salida de tono de estas características por parte de un deportista. En un entorno de trabajo normal, al día siguiente estaría en la calle. Está por ver cómo se soluciona la situación. Alfonso Díaz, en la rueda de prensa de valoración del mercado, ha afirmado que “no hay nada descartado” sobre las medidas que se puedan tomar al respecto. Quizás también pueda interpretarse que no se descarta que el gallego haga otra de sus niñatadas. Lo que es evidente, es que Dani Rodríguez tiene suerte de que este fin de semana no haya partido en Son Moix. Con sus dos mensajes, hasta ha hecho bueno a Pablo Maffeo.