No estamos ni en octubre. No han pasado ni diez jornadas. Y el RCD Mallorca de Jagoba Arrasate ya tiene ante sí la primera gran final de la temporada. El inicio liguero del equipo bermellón es paupérrimo. La realidad del combinado balear es insostenible. Parece que no hay nadie al timón, no se vislumbra una idea de juego y desde el palco solo tienen tiempo para inauguraciones con Toni Nadal. La última derrota del Mallorca este pasado miércoles ante la Real Sociedad corroboró lo que muchos ya habían previsto: lo del Atlético de Madrid fue un espejismo. Sin victorias en el casillero, con solo dos puntos en la clasificación y en penúltima posición. La premisa es muy cruda, y la realidad inverosímil. Con Vedat Muriqi siendo la única buena noticia -de Jan Virgili mejor no hablar hasta que vuelva del Mundial sub20-, lo mejor que le puede pasar al equipo es jugar en dos días.

«Es una derrota dura otra vez. Porque hemos llegado empate a cero al descanso pensando que al segundo tiempo podíamos estar mejor, y ese gol nada más empezar el segundo tiempo —además de un saque de banda  a favor que hemos concedido— ha hecho que perdamos el partido. A partir de ahí, lo hemos intentado, ellos han defendido ese gol, hemos tenido alguna opción, pero no ha sido suficiente para sumar. En estos momentos que son duros, lo que quieres es jugar. Ahora hay que afrontar el partido del sábado como lo que es: un partido vital, clave, aunque sea todavía el inicio de liga. Y así tenemos que hacérselo ver al rival. Sabemos que nuestra gente nos va a ayudar y ojalá el sábado podamos tener esa deseada victoria«, resumía el propio Arrasate desde San Sebastián.

Jagoba Arrasate, ante su final anticipada

El técnico vasco está entre las cuerdas. Da igual si hay cama de los jugadores hacia el entrenador, si lo de Dani Rodríguez hizo explotar aún más el ambiente en el vestuario o si la culpa real está en el palco. Lo que sí es una certeza y lo que más le importa al aficionado, es lo deportivo. Y en esa faceta el Mallorca sigue sin despertar. El equipo necesita un paso adelante de Antonio Raíllo, de Sergi Darder o de Abdó Prats. Ver cómo sí existe unión y ganas de revertir la situación tan complicada que hay actualmente.

Lo tendrán que hacer el sábado, ante el Alavés en Son Moix. Nunca antes el Mallorca había tenido una final tan anticipada. Porque solo vale ganar, sumar de tres y crear un punto de inflexión muy necesario. No solo a nivel clasificatorio, sino también para el propio Arrasate. El vasco, de no ganar, puede ver peligrado su puesto. Los datos son demoledores: 2 puntos de 18 posibles. Es, ya mismo, el peor inicio histórico del Mallorca en Primera División.

Jagoba Arrasate
Foto: RCD Mallorca