La irrupción de Jan Virgili es una bendición para un Mallorca falto de extremos, de regateadores y de velocidad. El catalán es un tres en uno y en los cuatro ratos que ha jugado ha demostrado un desparpajo que levanta a la grada constantemente, regatea hacia fuera, hacia dentro y no duda en finalizar jugadas. Un cóctel de ilusión.
Su vuelta después del Mundial sub-20 coincide con la mejor versión del Mallorca, que se ha visto en el Sánchez Pizjuán y en la segunda parte en casa contra el Levante. Casualidad, que lo dudo, o no, las posibilidades de los de Jagoba Arrasate no pueden ni deben pasar por un jugador que se está estrenando en la máxima categoría. El Mallorca cuenta con jugadores contrastados en Primera División que deben dar un paso adelante y mostrar una versión mucho mejor de la vista hasta ahora. Son los Sergi Darder, Samú Costa, Antonio Raíllo, Martin Valjent, Omar Mascarell, entre muchos otros, que están en la obligación de subir una marcha más para que la esperanza del mallorquinista no pase solo por Jan Virgili.
Los aficionados bermellones ven en el ex del Barcelona una luz en un inicio de temporada muy complicado y que auguraba lo peor. Parece que Arrasate empieza a encontrar el camino para que el Mallorca salga de las posiciones más bajas de la tabla y lo hace con Jan Virgili en el once inicial, del que nadie le moverá si no sucede nada raro. Aun con la irrupción de Jan, será necesario sumar a la causa a jugadores que han realizado un mal inicio de temporada y de los que se espera mucho más, además de mantener el ritmo goleador de un Vedat Muriqi que empieza a parecerse al de hace dos años y no al de la temporada pasada.







