El partido de ayer contra el Sevilla FC fue una muestra de la imagen que deberíamos dar frente a los rivales directos. Un juego serio, contundente y efectivo, que debilita el estilo del contrario y que impone la figura del club mallorquinista tanto moralmente como en la clasificación. Tal vez sería mucho pedir seguir en esta línea de actuación contra rivales superiores o fuera de casa, pero de momento nos toca conformarnos. Lo cierto es que la victoria de ayer hacen de menos los puntos inesperados conseguidos por Levante y Oviedo y nos colocan 2 puntos por encima del descenso, en decimocuarta posición

Mantener estos resultados de forma continua es el objetivo que, por mucha que persiga, se le está escapando al equipo de Jagoba. No obstante, hay un jugador que por muy mal que le vaya a la plantilla siempre acaba rindiendo más que el resto. Se trata de un delantero de los que ya casi no quedan, un divulgador del fútbol clásico, alguien capaz de rematar hasta una piedra y, para sorpresa de los que no saben de fútbol, el segundo máximo goleador de La Liga. Estoy hablando de Vedat Muriqi, el mejor goleador de entre los mortales de la competición. Porque sí, Kylian Mbappé lleva 8 goles más que el pirata, pero dado su nivel y el equipo en el que juega (por mucho que nos duela) sería injusto valorarlo en la misma escala que el delantero Kosovar. 

El 9 mentiroso

Las características de Muriqi como jugador son las propias del 9 puro: buen juego de espalda a la portería, una definición más que correcta, la cabeza como preferencia a la hora del remate y un carácter luchador incansable. Incluso cumple con algunos de los estereotipos negativos del perfil, como su poca agilidad o la gran lentitud que le perjudica en los espacios. Sin embargo, nos hemos estado dejando engañar por los prejuicios futbolísticos a lo largo de estos años. Si bien nadie se imagina a Vedat en otra posición que no sea la de delantero centro, el jugador lleva temporadas adoptando características más allá de su función clásica. La pausa con el balón en los pies, la combinación efectiva con sus compañeros, la lectura del juego y, sobretodo, la mejora en su criterio técnico-táctico lo están convirtiendo en el jugador referencia para su equipo y para su selección

Aún quedan esperanzas en Son Moix

Además del gol conseguido ayer por el pirata, el equipo logró anotar otros 3 tantos que dieron la amplia victoria frente al Sevilla. En el minuto 53 marcó un catedralicio Samú Costa, quien demuestra una vez más con su actuación global que es un jugador extraordinario y, como dijo Jagoba Arrastre en la rueda de prensa post-partido, merece ir con la absoluta portuguesa al mundial. Sergi Darder se estrenó esta temporada en el minuto 74 de forma algo fortuita, pero demuestra el gran nivel que tuvo los 83 minutos que estuvo en el campo. El último tanto se lo apuntó Pablo Torre, que tras una buena jugada en el 96 pudo llevar a cabo lo que todos esperamos que sea un punto de inflexión para él. Cabe destacar las más que buenas actuaciones de Jan Virgili, Pablo Maffeo y David López, quien celebra hoy su cumpleaños. 

Son ya 15 goles marcados está temporada por Muriqi (5 de penalti, 5 de cabeza y 5 con el pie), igualando su mejor cifra goleadora de la temporada 22/23 con el Mallorca. Sus tantos suponen un total del 53’6% de los totales del club que, aunque pueda interpretarse de forma negativa, refuerzan su figura como referencia. Las estadísticas no engañan y, a pesar de que hay cierta dependencia hacia su figura, podemos estar tranquilos de contar con uno de los jugadores más carismáticos de La Liga y que, además, está teniendo un nivel superlativo que hace que se le caigan los goles de los bolsillos. De lejos, el perfil de delantero que encaja mejor en una plantilla que necesita unos refuerzos que no han llegado. Por suerte, no dejaremos que la pésima actuación de la dirección deportiva en este mercado opaque la de Muriqi y sus compañeros en la última jornada.