Martín Demichelis llegó hace pocas semanas a Mallorca siendo una apuesta muy arriesgada por parte de Pablo Ortells. Los nombres de Javi Gracia, Quique Sánchez Flores o Toni Amor despertaban algo de inquietud entre la afición bermellona, pero con el de Martín Demichelis… la historia era otra bien diferente. Nadie esperaba nada. Su experiencia en el filial de Bayern, River Plate y Monterrey era, para la gente de la isla, insuficiente para encarar una hazaña tan compleja como la de salvar al equipo. Sin embargo, y tras dos jornadas con el técnico argentino al frente, el Mallorca ha cambiado de manera radical. Si bien su juego no es el mejor, los cuatro puntos que ha sumado en dos partidos habla del buen trabajo de Demichelis desde su llegada. Empezar en Pamplona no era idílico y, pese a desperdiciar un 0-2 a favor, terminar sumando siempre es bueno. Y qué decir del triunfo ante el Espanyol. Con polémica, pero con tres puntos que ni el CTA va a tocar.
El trabajo de Demichelis parece funcionar. El argentino ha sabido tocar las teclas indicadas para que el equipo de un paso adelante. También ha apostado por gente que con Jagoba Arrasate no tenía tanto protagonismo. Pablo Torre es el más agriazado en ese sentido: titular en los dos partidos y con unos galones que se tradujeron en el 1-1 ante el Espanyol. Pero no solo el cántabro. Mateo Joseph parece haber sufrido también una transformación, así como Samu Costa o Manu Morlanes. Y, sin lugar a dudas, el descubrimiento de Demichelís: Justin Kalumba. El joven fichaje de invierno no había debutado con Arrasate y, en el momento más delicado del partido del otro día (el marcador aún era de 0-1), el argentino no dudó con él. Tal vez no desprendió mucha confianza y sus ejecuciones están lejos de Leo Messi, pero revolucionó el partido con verticalidad y electricidad.
La mano de Martín Demichelis se va notando en el día a día. Todos los jugadores del primer equipo lo transmiten en las diferentes entrevistas. El argentino ha llegado a Mallorca y ha caído de pie. No solo los resultados alaban la apuesta de Ortells, sino que el objetivo está ahora más cerca. Con el +3 ante el Espanyol, el Mallorca ya está fuera del descenso. Ahora, una nueva final por la permanencia está en el horizonte: el sábado, en el Martínez Valero ante el Elche, el Mallorca de Demichelis puede dar un golpe definitivo.







