La Liga se decide en los últimos 10 partidos”: tras 12 años de su fallecimiento, la frase que un día dijo Luis Aragonés, quien fue entrenador del Mallorca durante dos temporadas discontinuas, aún sigue siendo un mandamiento del fútbol actual. En la semana previa al partido contra el Elche C.F., el club se prepara para encarar las últimas jornadas en la conocida “zona Aragonés”; una etapa de poco más de 2 meses en la que todos los equipos se juegan la vida, pudiendo morir hasta el más salvado de todos y sobrevivir el que ya se da por muerto.

Lo cierto es que el Mallorca, que seguramente firmaría con sangre para que hoy mismo se terminara la temporada tal y como está la clasificación, se encuentra en decimosexta posición tan solo dos puntos por encima del primer descendido que, casualmente, es el mismo rival al que se enfrenta este fin de semana. Por eso hablamos de una final anticipada que, a su vez, anticipa otras 9 finales que el club debe afrontar.

La situación actual del equipo parece favorable, sobre todo después de encadenar tropiezos constantes a lo largo de la temporada. Los jugadores muestran una imagen nueva, la afición está algo más contenta y Demichelis parece que tiene las cosas claras ofreciendo un juego más directo, dominante y arriesgado. Parece que lo tiene claro: con él, si morimos lo hacemos de pie. “Roma no se construyó en un día”, y teniendo en cuenta que lleva solo dos jornadas como mister y sin haber contado con un mercado de por medio, aún no podemos dar por hecha la permanencia. Eso sí, el efecto Demichelis es una realidad y acabe como acabe la temporada lo hará con un versión digna de la plantilla, muy lejos a la se había quedado con nuestro querido Jagoba.

Las claves de la salvación

Por ahora el nuevo sistema está funcionando (consiguiendo 4 puntos de 6 posibles), pero aún no se ha tenido que enfrentar a las situaciones que le esperan. En esta franja del año se acumulan las lesiones y los rivales se juegan la vida en cada partido, por lo que la gestión del campo se vuelve más delicada y es el momento de hacer efectivas unas alternativas que ni el Mallorca tiene ni Demichelis ha tenido tiempo de probar. Sin embargo, el objetivo de juego está claro: mantener una defensa sólida que construya los cimientos del esquema, conseguir el dominio del balón en el centro del campo, recuperar el nivel de los laterales para optimizar su rendimiento y aprovechar sus centros y seguir alimentando el excelso nivel en el que se encuentran figuras como Muriqi, Samú Costa o el discreto Omar Mascarell.

La situación de nuestros rivales

Ahora mismo, parece que los candidatos para los tres puestos del descenso se encuentran entre Oviedo, Levante, Elche, Alavés, Sevilla, Valencia, Rayo Vallecano y Mallorca. Son 6 puntos los que separan al decimotercer clasificado (Rayo) con el decimoctavo (Elche) y podemos decir con seguridad que somos uno de los equipos con mejor calendario por delante. Aunque en su mayoría sean rivales directos, significa que depende completamente de nosotros la tarea de la salvación. El Valencia, por su parte, es el equipo más perjudicado en cuanto a rivales se refiere, aunque le favorece la ambigüedad de las últimas jornadas en las que algunos clubes de la zona alta ya no se juegan nada. Oviedo, que parecía perdido, consiguió una victoria que los mantiene vivos y el Levante poco a poco va rascando puntos que no le dejan despegarse del todo. El Rayo lleva buena dinámica, incluso lidiando con partidos de Europa, mientras que Elche, Sevilla y Alavés atraviesan un mal momento que deben solucionar si no quieren postular directamente al descenso

En el papel, da la sensación de que lo tenemos fácil, pero nada más lejos de la realidad. Hace apenas dos semanas nos veíamos completamente hundidos y ha podido ser el efecto novedad el que nos haya dado este impulso positivo. El Mallorca debe afrontar cada partido como si se tratara del último y, si así lo hacen, que no nos quepa duda de que recordaremos esta temporada como una de las pocas en las que no sufrimos. Lo que está claro es que estamos en los diez partidos de la zona Aragonés y que en este periodo puede pasar cualquier cosa. En nuestras manos está nuestro propio destino, por el que debemos pelear. Por el club, por la afición y por el propio Luís.