Cuando se confirmó la destitución de Jagoba Arrasate, uno miraba al mercado de entrenadores libres y se echaba las manos a la cabeza. Ninguna opción convencía a la afición del RCD Mallorca. Se hablaba de Javi Gracia; también de Quique Sánchez Flores o incluso de la vuelta de Luis García Plaza. Y, de repente, surgió el nombre de Martín Demichelis. Un hombre conocido por todos, con pasado como jugador en equipos como el Manchester City, Málaga o Bayern de Múnich. Pero, ¿como entrenador? Su currículum escaso hacía temblar: filial del Bayern, River Plate y Monterrey. Las dudas con él eran claras pese a que Pablo Ortells apostó ciegamente por él. Pasar de Arrasate a Demichelis creaba en Son Moix un miedo tremendo. Ahora, tras cuatro partidos con el argentino al frente del equipo, se puede decir que su efecto ha sido clave.
Sobre el papel, los números de Martín Demichelis no son nada malos. 7 puntos de 12 posibles es una suma que ni el más optimista de los aficionados hubiera imaginado. Y ojo, pudieron ser más si el equipo hubiera mantenido la calma en determinados momentos. Porque cabe recordar que el Mallorca desperdició un 0-2 a favor en Pamplona (Osasuna terminó empatando) y se dejó remontar en diez minutos en Elche, incluso Vedat Muriqi pudo rascar un punto en el descuento. Con ciertas situaciones encaradas de otra forma… el Mallorca de Demichelis podría haber sumado 8 o incluso 10 puntos perfectamente. Sea como fuera, la realidad es que ahora, tras vencer al Real Madrid, el equipo bermellón está fuera del descenso gracias al cambio de chip que Demichelis ha logrado darle a los jugadores.
Ya no solo hay nombres propios que parecen otros, como Manu Morlanes, Pablo Torre, Sergi Darder o Zito Luvumbo; sino que, en general, el bloque ha mejorado claramente sus prestaciones. Con Demichelis se ve un equipo intenso, con las ideas más claras y que ha recuperado cierta solidez. Una seña de identidad que trajo Javier Aguirre parece que Demichelis la quiere recuperar, la de ser un equipo fuerte y complicado para el rival.
Además, por delante se viene un calendario clave. Porque lo complicado de esta racha era empezar con el Madrid visitando Son Moix. Y no es que ahora la situación sea más sencilla, sino aún más importante. Rayo Vallecano y Valencia también visitaran Palma, en lo que puede ser el momento más determinante del club para salvar la categoría. Ganar y sumar seis puntos en los dos próximos partidos significaría entrar en la recta final (últimas cinco jornadas) con 37 puntos en el casillero. Eso sucederá si el efecto de Martín Demichelis persiste.







