Zito Luvumbo aterrizó en Palma a principios de febrero para reforzar la parcela ofensiva del RCD Mallorca. El extremo angoleño tenía una misión: convencer a Jagoba Arrasate para dinamizar el ataque bermellón y, así, acompañar a Vedat Muriqi en la parcela goleadora. La cruda realidad hizo acto de presencia muy pronto. Luvumbo no había tenido mucho protagonismo con el Cagliari esta temporada y, pese a que el Mallorca necesitaba un rendimiento inmediato, Zito fue la última apuesta de Pablo Ortells para el mercado de invierno.
Con Arrasate, Luvumbo no tuvo prácticamente aparición. Media parte ante el Betis (el equipo ya perdía 0-2) y 20 minutos contra la Real Sociedad. Si bien pudo verse qué fuertes podía aportar al combinado bermellón, la realidad es que el técnico vasco parecía no tener la ‘necesidad‘ de recurrir a él. Pero con Martín Demichelis la historia es otra bien diferente.
El bueno de Zito empezó la andadura con Demichelis de la misma manera: no jugó en Pamplona y rascó algún minuto ante el Espanyol. Pero durante ese periodo, el angoleño ya despertó algo en el nuevo entrenador del Mallorca. Tanto es así que Luvumbo encadena dos titularidades seguidas y empieza a ser importante en el ataque bermellón. En el Martínez Valero asistió a Pablo Torre en el 0-1 y contra el Madrid… su desparpajo hizo que Antonio Rüdiger y Dean Huijsen terminasen mareados.
Gracias a la oportunidad de Demichelis, Luvumbo ya está enamorando a Son Moix. Se está caracterizando por ser un jugador con entrega, rápido, con desparpajo y que se deja la piel en el césped. Y gracias a todo ello, ha conectado con la afición balear. Porque en la isla no se exige ser el mejor del mundo con el balón en los pies, pero sí que el esfuerzo se vea sobre el terreno de juego.







