El Mallorca está en peligro y ya todos sabemos por qué. Podríamos repasar qué se ha hecho mal esta temporada y compararlo con lo poco que se ha hecho bien, pero no serviría de nada repetir la fórmula que llevamos todo el año aplicando. Tras el fracaso en Getafe, no es el momento de mirar atrás, darle vueltas al “qué hubiera pasado si…” y arrepentirnos de lo que no hicimos. La situación es muy crítica: dos partidos, un rival directo y un Oviedo ya descendido que se quiere despedir a lo grande de LaLiga. Sin embargo, a nosotros ya nos da igual quién sea nuestro rival: se ponga quien se ponga delante, nuestro mayor enemigo seremos nosotros mismos, ya que así ha sido toda la temporada. No es el momento de lamentarnos por ello, sino de darle la vuelta: dependemos completamente de nuestros resultados para salvarnos y no hay nada que nos pueda quitar esta condición.
No hay mucho más que añadir al respecto. Todo el trabajo de un año ha terminado por coincidir en este mismo punto. Ya ni la directiva, el cuerpo técnico, los periodistas o los propios jugadores pueden hacer más de lo que han hecho. Por eso decimos que es nuestro momento. Por eso estos dos partidos no los van a jugar nuestros futbolistas; los jugará la afición. Estos duelos no entienden de posiciones, de rangos ni de números… Desde ahora, nuestro portero, defensas, centrocampistas y delanteros comparten el mismo dorsal a sus espaldas: el número 12. Es el momento de apretar y comportarnos como si estuviésemos en el césped con ellos. Toca animar, dejarnos la voz y, si descendemos, ya tendremos tiempo de criticar, pero ahora es la hora de la verdad. Parece que estamos dispuestos a ello: se prevén más de 500 desplazados para el partido contra el Levante y nos preceden unas imágenes en las que hemos visto a un grupo de aficionados dar la cara frente a los jugadores en el Coliseum.
Ahora sí: ni Arrasate, ni Dani Rodríguez, ni Ortells; ni, en contraposición, Muriqi, Samu Costa, o Jan Virgili. Ni los peores ni los mejores. Ya no se trata de analizar nuestros puntos débiles ni de potenciar nuestras fortalezas. Es el momento de estar unidos y, si morimos, que sea de pie. Este domingo a las 19:00 no juegan once futbolistas, juega Mallorca entera.
La salvació és nostra. Amunt Mallorca






