El Real Mallorca visitó el Juegos del Mediterráneo para medirse a la UD Almería en lo que fue un partido por todo lo alto, ya que se enfrentaban dos de los candidatos al ascenso directo. En dicho choque, los de Luis García Plaza volvieron a dar un puñetazo encima de la mesa tras doblegar a los andaluces (0-1) con un antológico gol de Abdon Prats en el tiempo de descuento.

LGP lo dejó claro: Brian Oliván y Braian Cufré son la banda izquierda más molona, y en los partidos en los que te lo juegas todo van a entrar de inicio hasta nuevo aviso. Junto a ellos, Reina, Sastre, Valjent, Raíllo, Baba, Iñigo, Sánchez, Dani y Ndiaye conformaron un once que no viajó hasta el sur de la Península para hacer prisioneros. Por su parte, los de José Manuel Gomes saltaron al verde con rotaciones pero con jugadores peligrosísimos como Lazo, Robertone o Sadiq en la punta de lanza.

La sensación de que el Mallorca no se hace pequeño en ningún campo se está haciendo ya hasta un clásico. Desde el principio, los bermellones demostraron que presionan como nadie, que muerden como pocos y que no dan una sola pelota por perdida. En el primer acto, los palmesanos mantuvieron a raya a los de rojo y blanco, que vieron como su rival les dejó pocas oportunidades para construir desde atrás. Sin ocasiones claras y con cinco cartulinas amarillas, el partido llegó al descanso con el 0-0 inicial.

La segunda parte fue más de lo mismo. El Almería ejerció bien su papel de local y tuvo momentos de inspiración que bien pudieron significar un tanto, sobre todo en el minuto 70, cuando entre Samu y Sadiq tuvieron una doble ocasión tremenda que llegó a estamparse en el palo y en la manopla de Manolo Reina. La mejor ocasión del Mallorca antes del final del partido estuvo en la cabeza de Jordi Mboula, que no pudo rematar un buen centro en el área pequeña que llegó desde el lado izquierdo. Y cuando todo moría, lo mejor estaba aún por nacer. Abdon Prats hizo historia tras rematar con una chilena un centro de Lago Junior y anotar uno de los mejores goles de todos los tiempos para la entidad rojilla. Un gol que supuso la victoria más importante de la temporada.

El Mallorca no baja el ritmo y sí, ya vuelve a ser primero. Quizás Vicente Moreno tenga algo que decir, pero Luis García sigue demostrando junto a su equipo que este espectáculo no hecho más que empezar. Un equipo que ilusiona, sueña y que vuela alto, más alto que nunca, como el bueno de Abdón, un jugador que refleja la manera de sentir, vivir y amar a esta camiseta. Imparables y heroicos, como de costumbre.

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