El Real Oviedo visitó las Islas Baleares para medirse al RCD Mallorca en el Visit Mallorca Estadi. El encuentro correspondiente a trigésima jornada de campeonato liguero se saldó con un empate (0-0) sin goles que no dejó satisfecho ni a bermellones, por aspiración, ni a carbayones, por el desenlace de los acontecimientos.

Luis García Plaza se enfrentaba a una de las mayores piedras en su camino particular: una alineación sin Iñigo Ruiz de Galarreta y sin Amath Ndiaye. La novedad principal del once fue la inclusión de Víctor Mollejo, que acompañó a Álvaro Giménez en el ataque de un 4-4-2 que conformaron Reina, Sastre, Valjent, Cufré, Baba, Sevilla, Sánchez, Dani Rodríguez más los dos atacantes anteriormente mencionados. Por su parte, el ‘Cuco’ Ziganda clonó la apuesta táctica en la que aparecían dos ex mallorquinistas como Juanjo Nieto y Sergio Tejera.

La primera parte dejó adormecido hasta al mismísimo Drácula. La poca inspiración de los anfitriones se mezcló con el buen planteamiento defensivo de los asturianos como si de un cóctel se tratara. Joan Sastre fue la carta a la que se encomendaron los de rojo y negro, ya que del porrerenc brotaban las únicas gotas de intuición ofensiva que el Mallorca fue capaz de extraer durante primer acto. La dupla atacante dejó claro desde el inicio que la de hoy no iba a ser su mejor batalla, colectiva e individualmente. Álvaro se mostró algo perdido a la hora de entrar en juego, y Mollejo no fue capaz de encontrar ni profundidad para explotarla a zancadas ni zonas del campo en las que ser diferencial con el cuero entre las botas. Por parte visitante, Nahuel quiso remarcar el tipo de jugador que es a base de velocidad, mientras que jugadores como Edgar o como el propio Tejera daban mucho equilibrio en la sala de máquinas.

LGP tuvo claro que su as en la manga para cambiar las cosas en la segunda parte era Abdón: Prats in, Mollejo out, y a explotar el área con dos puntas agresivos. Pero ni con dos puntas, ni con cinco. Alejandro Arribas y Simone Grippo se vistieron de locales por un día y manejaron a su antojo todas las situaciones de peligro como si de Valjent y Raíllo se tratara el asunto. Joan Femenías también hizo lo propio cuando se precisaron sus servicios, y pese a que Mboula, Marc Cardona y Murilo refrescaron la parcela ofensiva, la balanza se mantendría inmóvil durante el resto del choque. Al rededor del minuto 70, el Mallorca comenzó a acosar el área azul con lo que eso significa en su cara B: espacios a la contra potencialmente amenazantes. Y el Oviedo no los aprovechó, por bien poco. Velocistas como Samuel Obeng bien pudieron suponer que la tarde en Palma fuera todavía más gris, pero entre Manolo Reina y un heroico Salva Sevilla se arregló la papeleta.

Los de casa lo intentaron hasta el último suspiro, pero el esfuerzo fue en vano. Al Mallorca se le vuelve a repetir una ración de fabada en una semana de resaca negativa tras la derrota del pasado fin de semana en Gijón. Parece que los de LGP pasan por un pequeño bache en el que acusan las bajas, la pólvora mojada y la falta de creatividad por parte de los hombres que suelen salir de refresco. Líderes pase lo que pase a final de la presente jornada, y con la cabeza ya metida en el próximo compromiso liguero: la visita al Fuenlabrada.