Desde que Miquel Ángel Nadal vistiera los colores del FC Barcelona hace ya varias décadas, ningún jugador balear había lucido los colores de ninguno de los dos grandes de nuestro fútbol hasta el fichaje de Marco Asensio por el Real Madrid. Con Asensio había vuleto aquella sensación distinta de tener un mallorquín en las filas de Madrid o Barcelona; un sentimiento de orgullo enorme, difícil de explicar, equiparable o incluso mayor a cuando se han enfundado la elástica de la Selección.

Sin embargo, la apuesta de Florentino Pérez por impulsar un Real Madrid Femenino ha dado la posibilidad a una mallorquina de repetir los mismos pasos que sus semejantes. Al haber comprado el club blanco la plaza federativa del CD Tacón, y tras haber debutado con el mismo este pasado fin de semana frente al FC Barcelona Femenino, Marina Martín se ha convertido a todos los hechos en la primera jugadora mallorquina en debutar con el Real Madrid.

“Una entre un millón” como se suele decir. Y es que a veces esto es la vida, la suerte de estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Ahora, Marina tiene ante sí un reto más importante si cabe: ganarse un hueco en la primera plantilla del club el año que viene. Este verano Florentino ya ha dado unas primeras pinceladas a su nuevo proyecto fichando a jugadoras internacionales de talla mundial, que bien seguro querrá reforzar el verano que viene para tener un equipo con posibilidades a luchar por títulos, y es más que probable que el club se vea obligado a hacer una criba para poder inscribir a las nuevas jugadoras.

Cabe la posibilidad de que a Marina se le acabe el sueño pronto, aunque eso no debe ser nunca motivo para agachar la cabeza. El simple de echo de atreverse a salir de casa para intentar triunfar en el difícil mundo del fútbol es ya todo un logro, y en su caso, la vida ha recompensado su esfuerzo y sacrificio con el extraordinario honor de poderse hacer llamar “pionera”.

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