El At. Baleares logró, en la jornada siete, la segunda victoria de la temporada, la primera fue hace ya un tiempo, en la jornada inicial del campeonato. Este segundo triunfo se ha hecho esperar más de lo deseado debido a una serie de catastróficas desdichas que empezaban a producir cierto nerviosismo, más teniendo en cuenta la corta duración de esta temporada atípica.

El choque en casa ante Las Rozas, el colista, se presentaba como una oportunidad única para cambiar la dinámica y Jordi Roger salió con todo para dejar el partido finiquitado lo antes posible, alineando de partida a Vinicius Tanque, Baselga, Coro y Armando. Un once hiperofensivo para poner toda la carne en el asador. El equipo salió muy enchufado y para el minuto doce el partido ya estaba encarrilado con dos dianas. El resto del partido, en especial la segunda parte, fue administrar la ventaja y minimizar los riesgos para que el rival no se metiera en el partido.

Esta victoria debe ser un punto de inflexión, una vez recuperada la senda de la victoria, superado el parón por positivos covid en la plantilla, con el alta de Pichín y la de Alberto Gil cada vez más próxima el equipo debe crecer con la tranquilidad de ver que a pesar del irregular inicio de temporada el equipo está a solo tres puntos de las posiciones de play-off a Segunda División.

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