RCD MALLORCA 0 1 REAL SOCIEDAD
Reina; Joan Sastre, Raíllo, Valjent, Lumor; Baba, Salva Sevilla, Febas (Trajkovski, min. 58); Dani Rodríguez (Chavarría, min. 84), Lago Junior, Budimir (Alegría, min. 70). Moyà; Zaldua, Le Normand, Zubeldia, Aihen; Illarramendi, Mikel Merino (Zurutuza, min. 72); Januzaj (Isak, min. 61), Ødegaard; Oyarzabal, William José (Portu, min. 61).
Goles: 0-1, Ødegaard (min. 83). 
Asistencia: 18.133 espectadores.

Son Moix es un feudo muy complicado. La Real Sociedad lo ha podido comprobar en primera persona. Pero la calidad, a veces, se sobrepone a las adversidades de un partido. Es justo lo que le ha pasado al RCD Mallorca, que ha caído 0-1 ante el equipo txuri-urdin tras un solitario gol de Marin Ødeggard. No ha sido el mejor encuentro para los de Vicente Moreno, pero sí pudieron, al menos, optar al empate. Los vascos, por su parte, dominaron en la parte de la posesión y de las ocasiones. Con mucha calidad arriba, cada llegada era sinónimo a peligro. En una de esas ocasiones llegó el gol y la épica para los bermellones no apareció. Mucho tiempo después, Son Moix vio cómo el RCD Mallorca caía derrotado.

Una primera parte muy repartida. El conjunto local empezaba mínimamente mejor con una gran oportunidad de Lago Junior, quien remataba de cabeza a las manos de Moyà. Fue la primera ocasión nada más iniciarse el juego. La Real Sociedad quería la posesión y la tuvo en gran parte del partido. Pero era un contexto que no incomodaba para nada al Mallorca. Los de Vicente Moreno eran consciente de que su fuerte era la velocidad tras el robo y lo exprimieron al máximo con Lumor y Lago Junior por las bandas. Aún así, sí hubo instantes donde los bermellones dominaron. Fueron minutos con aproximaciones peligrosas, pero sin disparar entre los tres palos. Joan Sastre, tras el rebote de un córner, disparaba desviado. Más adelante, era Dani Rodríguez quien también lo probaba desde lejos sin fortuna. Los visitantes, por su parte, cuando se acercaban al área de Reina creaban una sensación alta de peligro. Con Januzaj, Oyarzabal y Ødeegard cada insinuación era síntoma de claro peligro. El delantero belga tuvo un claro disparo que atajaba el meta bermellón sin problemas. Un Reina que fue clave para que, en la última jugada de la primera parte, evitase el gol de Oyarzabal en un mano a mano.

La segunda mitad empezó con una Real yendo a una marcha más. El equipo de Imanol Alguacil parecía haber aprendido la lección y apostó por un juego combinativo y desbordante, algo que no había hecho en la primera parte. Los bermellones lo intentaban con Febas gozando de sus mejores minutos y Lumor -que tuvo un centrochut que golpearía en el poste- con su mejor versión en la parte ofensiva. Pero con poco que el Mallorca cedía, los atacantes visitantes lo aprovechaban. Oyarzabal e Illarramendi estuvieron muy cerca de estrenar el marcador, pero sendos disparos terminaban fuera. El equipo txuri-urdin creaba mucho más y, tras varias ocasiones, el gol llegó. Una contra de libro que Ødegaard definía cuando se entraba en los últimos diez minutos de partido. Fue en ese momento cuando los locales dieron un paso adelante buscando la épica. Y lo rozaron. Salva Sevilla y Pablo Chavarría pudieron empatar en una jugada tras un disparo lejano del primero que atajaba Moyà. No obstante, el resultado no varío y los bermellones vieron cómo la Real asaltaba Son Moix.

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