Temporada 2004/2005. Última y dramática jornada. Todo por decidir. El año del RCD Mallorca no fue el mejor y la épica se hizo notar. La temporada empezó con Benito Floro en el banquillo, pero sus números tras ocho partidos no gustaron nada a Mateu Alemany, entonces presidente de la entidad balear. Su sustituto sería Héctor Cúper. Con el argentino la cosa no cambió mucho y no hubo una mejora en los resultados. Es más, los bermellones llegaron a la jornada 31 a diez puntos de la salvación -que marcaba el Levante-, una distancia que parecía imposible de recortar. Se asumió, entre la afición y el club, que el descenso era ya innegociable. El Mallorca lo tenía muy complicado. De hecho, Cúper le pidió a plantilla que lo único que quedaba por hacer era descender con dignidad. No obstante, el fútbol hizo su magia.

Desde ese momento, en las últimas siete jornadas del campeonato liguero, los rojillos no perdieron más –4 victorias y 3 empates– y la permamencia se consiguió en un agónico partido en Son Moix ante el Betis. El club sevillano se jugaba clasificarse para Champions League y, finalmente, el 1-1 definitivo, serviría para ambos equipos. Assunçao marcaría el primer tanto de la dramática noche. Lo hacía como él mejor sabía: de falta directa. Qué zurda tenía el brasileño… El Mallorca, con Okubo, Farinós, Arango, Ballesteros o Ramis, entre otros, querían mantener al equipo en Primera División un año más -y encadenar, así, nueve temporadas consecutivas en la élite-. Pero no sería hasta el minuto 88 de partido cuando Pereyra (de cabeza y tras centro de Tuni) marcaría uno de los goles más gritados por el mallorquinismo. Dicho tanto, sumado a la derrota del Levante en Villarreal, salvaba del descenso al club balear.

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